Ariel Scher: “Somos lo que los medios hacen de nosotros”

La salida de su último libro, Deportivo Saer, fue tan solo la excusa para jugar, aunque sea por un rato, en el mismo equipo con un tipo que tira tantas buenas paredes como hacían Riquelme, Bochini o Rubén Paz.

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Fuimos hasta la escuela de periodismo DeporTEA, el lugar donde da clases hace 25 años, para hablar con Ariel Scher. Periodista, escritor, o mejor dicho, un maestro que no se cansa de enseñar y, sobre todo, de aprender.

-¿Por qué el nombre del libro?

-Deportivo Saer se llama así porque es el nombre de uno de los cuentos y el editor (Ricardo Sabanes) es alguien que tiene un encanto en especial con Juan José Saer. Trabajó con él, conoce a su familia. Es cierto que el título sintetiza un poco la idea porque tiene el nombre de un escritor, la palabra Deportivo y son cuentos de literatura y deporte. El libro tiene algunos de los cuentos que yo venía haciendo con esa temática. Me pareció que era un momento para poner en circulación algunos de esos cuentos jugando en equipo.

-¿Por qué crees que la literatura y el deporte tienen tantas conexiones a lo largo de la historia en Argentina?

-Me parece que lo que habría que preguntarse es lo contrario. ¿Por qué no tendrían relación la literatura y el deporte? La literatura es atrapar porciones del mundo, a veces con una vocación de atrapar el mundo entero y contarlo. Y el deporte está muy en el centro de muchas vidas. Hablo no solo de vidas individuales, sino de lógicas sociales. Y además me parece, como dice Juan Sasturain “uno escribe de las cosas que conoce” y del deporte muchos conocen.

-En estos últimos años hubo mucha literatura sobre fútbol, ¿tiene que ver con que se encontró ese nicho o nos hemos futbolizado como sociedad?

-Yo no tengo una hipótesis acabada ni mucho menos una tesis sobre el fenómeno de la literatura y el deporte y el porqué de la expansión en este tiempo. Eduardo Sacheri, que escribe muchas veces sobre la vida con el pretexto del deporte o el fútbol, dice que en la Argentina la aparición consecutiva del Negro Fontanarrosa y Osvaldo Soriano construyó una especie paraguas debajo del cual quedó legitimado poder escribir de estas cosas. Es posible que eso sea cierto y que no termine de contar todo ese universo. Lo cierto es que si bien nadie puede escribir igual que Fontanarrosa y que Soriano, sí se legitimó un campo de discursos posibles en torno a eso.

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También es cierto que el fútbol ha sido muy relevante en la vida social de los argentinos y de otras sociedades desde hace mucho tiempo. Pero desde que se profundizó la espectacularización del fenómeno deportivo puede que haya una sociedad no solo futbolera, sino futbolizada. Y entonces tenés lluvias, tormentas, soles, y nieves hasta cuando no nieva, de fútbol. Como no expresarse respecto de eso. Lo vemos acaso como expresión más potente en los campeonatos del mundo. Donde gente que quizás no vea los partidos igual escribe de los partidos y del Mundial, del hecho social o escribe del juego.

-¿Que con el Fútbol Para Todos haya estado más al alcance ver el fútbol también contribuye a esta futbolización o es una moda que se fue instalando porque somos así los argentinos?

-Podríamos decir que hoy se puede ver fútbol todo el tiempo en todas partes, pero todo se puede ver todo el tiempo en todas partes y todo el tiempo no lo hacemos. Yo no atribuiría a ningún declive hormonal que tengamos que aún estando todo el tiempo sexo a la vista no tengamos una relación con el sexo idéntica a la que tenemos con el espectáculo deportivo. Y es cierto que todo podría estar a un click de la vista o a un parpadeo, sin embargo, la industria del espectáculo o quienes construyen esa industria han privilegiado el espectáculo deportivo y lo han puesto en el centro de este tiempo. Lo que más mira el mundo en este tiempo, en la época que el mundo mira el mundo, es el show deportivo. El deporte en algún sentido. Esto tiene que ver con que la industria del espectáculo está muy asociada a la industria del entretenimiento y el fenómeno del deporte es presentado, sin complejidades, como algo que te saca del agotamiento cotidiano.

-¿El lugar que le dio Diego Milito en su despedida a la familia de Nicolás Pacheco es un hecho político o es una buena acción de un buen tipo?

-Para definir si un hecho es político nosotros tendríamos que caracterizar qué es lo político. La política en un sentido muy amplio es todo lo que tiene que ver con el poder. La construcción o la falta de ella organizacional en torno del poder. Esto quiere decir que a diferencia de las direcciones, los sentidos o las interpretaciones, la política no se circunscribe a lo que hacen los gobiernos, las instituciones, las oposiciones al gobierno o los partidos políticos.

Habría que conocer en detalle la sucesión de acciones que generó que Milito saliera con esa consigna. En cualquier caso no se puede desconocer la relación que tiene Milito con Racing, la relación que tenía y tiene Nicolás Pacheco con Racing y la cantidad de elementos que invitan a tener verificado que la muerte de Pacheco está ligada a otros actores de la vida de Racing y que además ocurrió adentro del campo institucional del club. La cercanía del proceso judicial es una variable y por otro lado Milito, más allá de lo personal, es alguien que en Racing tiene una resonancia, un peso, una fuerza, que cualquier acción que lo ligue con el club va a marcar cosas.

Después puede ser percibido desde fuera, por los modos de concebir como se hace política de algunos actores, con la captación de algunas figuras que tienen aceptación aunque no vengan de la construcción política. Lo que hay que preguntarse es por qué hay una apelación a esas figuras. Que cosas legitima el deporte, que quizás haya legitimado siempre o nunca, y en qué consiste esa dimensión de la política. Si el tema en la política es conseguir gente que sea votada, ¿estamos hablando de ciclos democráticos o hablamos de votar? Que es una forma de resolución de una serie de cosas, pero votar en sí mismo no es ni democrático ni antidemocrático. Como besar a alguien no es necesariamente enamorarse o dejar de estar enamorado.

El deporte siempre fue una llave para abrirnos la posibilidad de pensar la historia, el amor, el espectáculo, la literatura, las identidades, las pertenencias. Hoy nos posibilita de pensar de qué hablamos cuando hablamos de cómo se arma o se desarma el mundo.

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Hablar con Ariel es abrir miles de pestañas para ir tratando diferentes temas y que cada uno caiga en otro, madurando las lecciones que nos puede dar un maestro de su calibre. Se apasiona con el deporte y la política, uno de sus ámbitos preferidos para tomar un café, charlar, discutir y pensar de un modo sin convencimientos ni partidismos.

-El ejemplo de Mauricio Macri como Presidente, después haber estado en Boca, ¿puede ser una punta de lanza para que otros dirigentes del fútbol quieran participar en política?

-Dirigir en cualquier espacio al individuo le permite descubrir si el espacio directivo realmente les atrae como experiencia de vida o no. La experiencia de gestión te naturaliza gestionar. Entonces te acostumbras a hacer algo que no todos hacemos. Cuando vos tenés con tu novia una vivienda compartida, por dentro y por fuera de la historia de amor es una experiencia de gestión. Vos sentís que si van a otra casa o si vivís con otra persona esa parte la tenés más o menos dominada. A quienes hacen experiencia política y de gestión se les vuelven dominables los mundos. No es extraño que muchas fuerzas políticas tradicionales le pongan los ojos al Presidente de San Lorenzo,  Matías Lammens. O que el Presidente de Lanús, Nicolás Russo, siga siendo alguien absolutamente clave en la alianza de fuerzas que en los últimos 30 años hizo de ese club una ceniza para volverlo un tremendo club con gente que está o no en su misma fuerza partidaria y ahora es un dirigente de la tercera fuerza electoral en Argentina.

A veces hay una connotación sobre la figura del que dirige. Que lava la comodidad de los que no dirigimos. Vos estás en tu casa con tu mujer, a mis hijos les doy de comer y a los vecinos no los maltrato. Voy y vuelvo de la casa al trabajo y del trabajo a casa. Soy un ciudadano como hay que ser, soy un buen tipo. Y no me hago cargo del paquete social salvo sentado frente al televisor fumando un faso y puteando. El que dirige, mejor o peor, asume otro peso. Y el peso, pesa. Quien puede cargar el peso con más o menos eficacia en la gestión como no va a estar mirado.

En 2009 ocurrió un fenómeno social-cultural-deportivo, inmerso en una guerra no bélica entre el Gobierno y el grupo de multimedios Clarín. Esto afectó la forma de ver fútbol por televisión, la forma de comunicar y por sobre todo, un cambio de paradigma en lo periodístico.

-¿Qué papel le das en todo esto a los siete años de Fútbol Para Todos?

-Fútbol para todos, pensado desde hoy, es un fenómeno ligado a muchas cosas en la que entre esas cosas el fútbol hace rato que no es la mayor. El FPT fue una de las herramientas que encontró un gobierno nacional para dar una disputa contra un grupo comunicacional. Después puede haber un debate de fondo sobre cuánto amplió la posibilidad más cómodamente a ver partidos de fútbol y cuánto es un derecho de los individuos y la sociedad que conforma más cerca de la gratuidad. Lo que está claro es que el fútbol está en el centro de la industria de la comunicación y de la confrontación de poder de este tiempo. En Argentina esto se hizo muy notorio. Hay pocos lugares en el mundo donde la disputa de poder no tenga que ver con la industria de la comunicación. Nosotros somos en este tiempo de la historia lo que los medios hacen de nosotros. Los medios no son solo los noticieros o los diarios, los medios son la cantidad de películas que te ponen y lo que dicen esas películas, los medios son los que te ponen o no te ponen el porqué de las cosas. Y eso modela quienes somos.

Se termina la charla con un tipo muy reconocido en el medio, quizás no tan popular, pero con el bagaje cultural de cualquier libro de texto que se encuentre en una universidad. Las personas que se toman el tiempo para ayudar y reconocen cuando uno los ayuda, se merecen el respeto de todos. Ariel Scher, el escritor de Deportivo Saer - entre múltiples publicaciones anteriores-, el papá de Ezequiel, el hincha de fútbol, el maestro de alumnos, el contador de historias, es una persona que se escucha.

La lección fue satisfactoria. Golero agradece la oportunidad de haber aprendido.

Por Rafael Alarcón, Yamil D'Addato y Gerónimo Galeano

Fotos y edición de video: Gerónimo Galeano

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Gerónimo Galeano

Periodista. Fotógrafo, camarógrafo y editor. Otra óptica para las historias. 1/3 de Golero. ggaleano@golero.com.ar

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