Dady Gallardo: “Se terminó un ciclo fantástico”

El ex entrenador de la selección argentina de handball masculino habló con Revista Golero en el CeNARD, su segundo hogar durante diez años. El alejamiento luego del mundial de Francia, su aporte a este deporte y como lo afecta la crítica.

Cinco mundiales mayores, un par de mundiales juveniles y dos participaciones en Juegos Olímpicos aparecen en la ficha de Eduardo Gallardo como entrenador de la selección masculina de handball. Su popularidad llega luego del gran año 2011 con el grupo de jugadores denominados “Los Gladiadores”. Ahora, Dady, el fanático de River, el que tuvo un accidente de moto de muy chico que casi le cuesta la vida, el tipo que camina el CeNARD como si fuera su casa, decidió no continuar al mando de la selección. Es tiempo de parar y ver qué sucede en el futuro cercano. Siempre será cerca de una cancha y con una pelota en mano.

-Ahora que no estás más como entrenador de la selección, ¿te pusiste a analizar tu recorrido en el handball argentino?

-Cualquier entrenador que esté en selección, sabe que el camino es muy sacrificado y que dejas muchas cosas de lado. Lo sabes y lo afrontas. En mi caso tuve mucho apoyo del handball nacional, que no es profesional, pero está cerca. En nuestro país, este deporte es como una montaña rusa, porque terminaste un mundial y ya estás preparando el Panamericano y luego el Juego Olímpico y en el medio otro mundial. Así, siempre.

-¿Es bueno tener mundiales cada dos años? 

-Un mundial cada cuatro años para una selección como la nuestra que estamos muy alejados geográficamente y buscando nivel de competencia, es muy malo. Por eso, el mundial cada dos, es mejor. Al revés para los europeos, porque tienen muchas competencias en el medio. Asia, África y América luchan por continuar con este sistema. Si tuviéramos cada cuatro años, perderíamos nivel.

-¿Qué le falta a la liga argentina para ser profesional?

-Acá sigue siendo amateur, a pesar del apoyo de la Secretaría de Deportes y el ENARD. Los jugadores de selección tienen una beca interesante que les permite dedicarse a jugar. Pero los clubes son amateur, no sólo porque los demás jugadores no cobran, sino por la estructura. Seguimos jugando en playones de cemento con pelotas inadecuadas, con poca capacitación, así se hace muy difícil tratar de meterse entre los mejores ocho del mundo, como era nuestro objetivo. La realidad de los demás países es totalmente opuesta. -“En Río 2016, éramos la única selección amateur que competía. La Confederación aportó mucho en la época pre Gladiadores y mucho más, después de los éxitos conseguidos. Para poder mejorar, hay que poner estructura y se verán los frutos en un par de ciclos olímpicos. Si existiera esa estructura, habría una selección secundaria o selección B que trabajaría acá y tendría competencia seguido, más el desarrollo de juveniles para poder insertarlos en la selección que juega internacionalmente en el primer nivel.

-¿Notaste ese cambio de 2011 en adelante?

-Coincide con que en 2010 aparece el ENARD, y ese fue el cambio radical en el deporte argentino. Fundamental para el desarrollo, con giras por Europa, aprovechando las fechas internacionales y jugando contra buenas selecciones. Y en el mundial 2011 de Suecia, con grandes actuaciones hizo que “Los Gladiadores” se hicieran conocidos y respetados por todo el mundo.

-Ese respeto que ves hacia la selección ¿lo reconoces hacia vos en los rivales?

-Sí, todos nos respetan por los resultados que vas teniendo. Los entrenadores de la élite me conocen y se sientan a hablar de handball conmigo o me mandan mensajes para juntarse, cosa impensada hace unos años.

-“Es el mejor mundial que llegamos físicamente y de handball”, habías dicho en una entrevista previo al debut en el Mundial de Francia 2017. ¿Qué pasó o que no pasó que no lograron el objetivo?

-Llegábamos en la mejor edad de madurez de los jugadores y muy bien físicamente, en el cierre de un ciclo para varios. Somos Argentina y estamos en un segundo orden a nivel mundial. Por algo la mejor posición histórica es 12°. Tienen que darse muchas circunstancias para tener una buena actuación. Nunca estuvimos todos bien en el mismo momento. Cuando empiezan a salir mal las cosas y perdes confianza todo se hace cuesta arriba. Todo te genera dudas, te preocupa, tuvimos fallas terribles en la definición y fuimos hacia abajo. El último partido con Polonia es la imagen de cómo fue nuestro mundial. Hicimos una primera etapa muy buena, cinco goles arriba y nos metieron un parcial de 7-0 y erramos el 100% de los lanzamientos. Ese fue el cierre de nuestra actuación. Hubo muchas cosas que hicieron que no pudiéramos jugar como queríamos.

-“Cada uno estuvo con sus temas personales y eso afecto el nivel del grupo”, dijiste recién terminada la fallida participación en el Mundial. ¿Seguís sosteniendo esta dura declaración?

-Somos personas y cada uno tiene sus mambos y eso termina afectando. Pero no fue solo eso, es lo que recién decía, pérdida de confianza en nosotros, fallas en la definición y alguna laguna mental hicieron que no anduviéramos bien. Fue más un tema de cabeza que de otra cosa.

-¿Cómo decidiste no ser más el entrenador?

-Hace tiempo que creo que no podes estar siempre en el mismo lugar. Después de dos Juegos Olímpicos, mundiales mayores y juveniles, era tiempo de dar un paso al costado. Fue un ciclo fantástico, la aparición de los Gladiadores, el legado que dejó. Pero se terminó. Habría que mejorar cosas, en la estructura y nosotros como cuerpo técnico. Si me toca estar en algún cargo, hacer lo máximo para el handball, si no me toca, apoyar desde afuera.

-Sebastián Simonet pidió respeto ante las críticas a la selección, ¿cómo te afecta la crítica?

-Entiendo como son las reglas del juego, tengo algunos años más que los jugadores y algunos golpes más, por eso no me jode tanto. Creo que la crítica está buena y es parte del crecimiento de cada uno. Con el tema de las redes sociales, tenes que estar acostumbrado, te alaban y te destrozan de igual manera, lo que molesta es la falta de respeto. Sabemos que las cosas salieron mal, que no jugamos bien. El problema es que Argentina antes era 17° o 18° y cuando nos metimos entre los 12° todos pretenden, incluso nosotros, llegar más alto. La exigencia la fuimos subiendo con buenas actuaciones. La crítica no molesta, la agresión sí.

Fotos y edición de video: Gerónimo Galeano

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Rafael Alarcón

Periodista. Productor de televisión. Me fascinan las historias que no se deben contar. 1/3 de Golero. ralarcon@golero.com.ar

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