Damián Stazzone, un campeón con las convicciones intactas

El líbero campeón del mundo con la Selección de Futsal y capitán de San Lorenzo recibió a Golero en el patio de su casa para charlar sobre su apoyo a la gestión de Lammens–Tinelli, un análisis sobre el gobierno de Mauricio Macri y los grandes medios deportivos y el sueño más movilizante para el Ciclón: la vuelta a Boedo.

Todos los días no se gana un Mundial. Pocas veces un deportista puede abrazarse con la gloria de esa manera. Damián Stazzone sigue recibiendo llamadas y felicitaciones como si fuera aquel 1 de octubre pasado en el que la Selección Argentina de Futsal logró su primer campeonato en Cali, Colombia.

Cuando entra a la Ciudad Deportiva de San Lorenzo para entrenar con el equipo, la gente del club lo saluda y él se hace cargo de esa “fama”, aunque no le haya cambiado su manera de vivir y de pensar. El Ciclón es una parte importante en su vida. Es hincha, al igual que gran parte de su familia, y socio refundador con la ilusión de volver definitivamente al barrio de Boedo. Además, estudia Periodismo y es director técnico de la cuarta división.

-¿Te imaginabas este presente de San Lorenzo tanto en lo social como en lo deportivo?

-No lo imaginaba porque cuando llegaron Matías Lammens y Marcelo Tinelli el club estaba muy mal en todo sentido. Los que lo veíamos en el día a día notábamos que no había chicos, no había deportistas viniendo al club. Las instalaciones estaban deterioradas, se notaba que había muchísimas cosas por hacer y que iba a ser muy difícil. Me acuerdo que Lammens venía hace muchos años a vernos cuando nosotros teníamos problemas económicos o de materiales y ya se mostraba como una persona muy capaz que tenía mucho amor por San Lorenzo, mucha profesionalidad y sobre todo muchísima honestidad. Entonces cuando ganó las elecciones me ilusioné en que las cosas iban a ser como terminaron siendo.

-¿Qué pensamiento tenés sobre la llegada de las Sociedades Anónimas a los clubes?

-Yo creo que las S.A. son la mentalidad de muchos sectores que generalmente tuvieron mucho poder en Argentina y no creo que esté buscándose hacer solamente en el deporte. Sino en otros sectores como en los servicios públicos, en las jubilaciones, en los trenes o en Aerolíneas Argentinas. Es un poco la ideología del gobierno que está hoy en el poder. Y de eso no se va a escapar el fútbol porque para ellos es principalmente un negocio. Yo lo veo de otra manera. Para mí el deporte es una herramienta social y formando parte de San Lorenzo me siento representado porque sé que Matías tiene la misma mentalidad. Siempre dijo que quiere el club con las puertas abiertas. Nosotros estamos enfrente de una villa y siempre se proponen planes para que los pibes puedan venir a entrenar y hacer deporte acá. Se habla mucho sobre eso en San Lorenzo. Creo que la mayoría de las personas están de acuerdo con el pensamiento y las propuestas de la dirigencia. De mantener al club con los socios, de que con una buena administración y una buena gestión no se necesita a ninguna empresa que venga a llevarse la plata.

-En un tweet de abril escribiste que para vos jugar al futsal era una manera de escaparle al Macrismo en Argentina y a la Derecha que se expande por Latinoamérica. Hoy, ¿sigue siendo esa salida o te cuesta más desprenderte de lo que pasa?

-Cuando digo de escaparle a lo que está pasando en Argentina es porque todos necesitamos respirar un poco para pensar las cosas con más tranquilidad. Y a mí el deporte, más allá de que es mi profesión y me permite vivir, también me desconecta mucho de esas cosas. Pero no creo que la salida sea alejarse de todo, sino que hay que comprometerse desde el lugar que le toque a cada uno. Generando conciencia con tu compañero de equipo. Soy técnico de inferiores de pibes de 16 años y trato de bajarles mensajes en donde se genere un respeto por el adversario y que se tomen el deporte como un objetivo para cumplir sueños más allá de lo económico.

Cuando uno está tan saturado de tantas cosas que te dan impotencia, de un gobierno que se lleva puesto un montón de derechos que costaron muchísimo construir a nivel nacional y en Latinoamérica, que uno ve que se van perdiendo y que la Derecha con tanta facilidad te los roba, yo muchas veces vengo a entrenar para olvidarme y desconectar para pensar con mayor objetividad.

-¿Cómo viste lo que pasó en Brasil con la salida de Dilma del gobierno?

-Lo que pasa en Brasil es un ejemplo más de lo que nos pasó en toda nuestra historia en Latinoamérica. Desde Allende, Arbenz, los más actuales como Lugo. Sin ir más lejos lo que pasa en Venezuela. Son un montón de ejemplos donde la Derecha demuestra que puede hacer lo que quiere. Que para mí son un conjunto de poderosos formado por los medios de comunicación, los banqueros, los empresarios, etc. Es un círculo muy grande que cada día tiene más peso. Por ejemplo, los medios de comunicación son un poder muy grande hoy en día con todo lo que avanzó la tecnología por las redes sociales y lamentablemente están dominados en su mayoría por gente que no tiene una idea de desarrollo de pueblo, sino un mundo con países para pocos.

-¿Creés que en Venezuela con Maduro puede pasar lo mismo que en Brasil?

-A veces es muy difícil opinar estando tan lejos, todo lo que puedo decir es por lo que yo me informo. No tengo amigos en Venezuela y tengo miedo de caer en cosas que doy por sentado y no son así. Pero a grandes rasgos creo es un ejemplo más de lo que sucedió en América Latina. Es un país muy poderoso por el petróleo y no creo que quieran que lo domine ni el Socialismo, ni el Comunismo, ni siquiera el Populismo para distribuir los dividendos en el pueblo. Seguramente habrá fallas en el gobierno y cosas que se hicieron mal, como también lo hubo en Argentina. No puedo definir que pase lo mismo que en Brasil, pero sí que hay una mano negra detrás de todo eso.

-En una respuesta anterior dijiste la frase “cumplir sueños dentro del deporte”, describime lo que te pasó cuando el árbitro terminó el partido y eran campeones del mundo.

-Lo primero que me pasó después de salir campeón del mundo fue recordar cuando empecé a jugar a la pelota con mi hermano, con mis primos en la calle o en el garaje de mi casa y cuantas veces soñaba con ponerme la camiseta argentina o la de San Lorenzo. Después pasan los años, vas creciendo, te convertís en un jugador profesional y te das cuenta que esas cosas se pueden lograr. Que cuestan mucho pero no es imposible y cuando uno le pone tanto sacrificio a un objetivo deportivo y se logra es una satisfacción enorme. Eso puso muy contento a mi familia, a mis amigos. Entonces generar esa felicidad en mis viejos que estuvieron todo el torneo en Colombia. Verlos a ellos orgullosos por algo que consiguió uno es algo muy lindo. Todavía no caímos de lo que pasó, lo que generó o lo que puede llegar a representar eso y creo que con el correr de los años vamos a tomar dimensión de lo que conseguimos.

damian-6-¿Este campeonato le da mayor responsabilidad a los dirigentes del futsal para hacerse cargo de lo que se puede conseguir?

-Y sí. Creo que los jugadores y el cuerpo técnico hicimos todo lo que teníamos que hacer. Ahora el crecimiento del deporte está en manos de los dirigentes y de quienes manejen la televisación o los medios para que esto crezca, porque necesitamos que sea un deporte que llegue a todo el país a través de la tele, los diarios, las radios. Que el torneo local sea atractivo, bien organizado. Tener una Liga como las mejores de Europa o la Brasilera, pero todo eso depende de ellos. Yo confío en que lo van a hacer y nosotros como jugadores tenemos que seguir haciendo lo mismo. Ser profesionales representando bien a nuestros clubes y al país y esperar a que los dirigentes hagan lo que les toca.

-Cuando la política se mete en el futsal, como Daniel Scioli jugando en Villa La Ñata, ¿te parece que eso sirve o se utiliza al deporte para tener mayor exposición?

-La política en si a mí no me dice nada. A mí marcan más las personas que llevan a cabo esas políticas. Entonces que se meta la política en el futsal no me parece determinante porque puede meterse gente que venga a sumar o que solamente quiere hacer negocios. En el caso específico de Scioli creo que no ayudó tanto porque las personas que pudieron ver los partidos tomaban el deporte como algo recreativo, como un show. Como que quizás una persona de 50 o 60 años lo podía practicar a la par de pibes de 20 o 30 que son profesionales. Desde ese lugar no creo que haya servido. Si creo que a La Ñata le sirvió para captar a muchos chicos que se acercaron a practicar futsal y les dio un lugar de contención, donde entrenar y poder jugar. Ojalá haya un programa desde el Estado para que el futsal se acerque a las escuelas públicas o cualquier otro deporte.

-¿Lo ves posible con este gobierno?

-Yo no creo que el gobierno actual tenga una política que incluya. No veo que vaya para ese lado. Es un gobierno que deja más en manos de cada persona lo que pueda hacer. A los que les tocó nacer en una familia de clase media es más fácil, pero los que nacen sin contención económica, sin amor o sin oportunidades es muchísimo más difícil y ahí es donde tiene que estar presente el Estado. Pero no creo que el gobierno tenga en cuenta esas cosas.

-¿Qué mirada tenés sobre la actualidad de los medios en Argentina siendo estudiante de Periodismo?

-Estoy en tercer año de periodismo general. Nunca mi intención fue ejercer. Cuando empecé lo hice para tratar de crecer como persona, acercarme a un montón de material que no encontraba, a entender como informarme y como nos informan y desde ese lado sigo estudiando. Con respecto a los grandes medios yo veo que van atrás de la banalización del deporte, solo como un negocio o un espectáculo. La mayoría de los pibes que están en el fútbol son surgidos de la clase baja y a ellos no les importa de dónde vienen, la infancia que tuvieron, como crecieron y como les costó llegar ahí. Solo les interesa que sean un producto y vendan, que convoquen a la gente y nada más. Yo no estoy muy de acuerdo con esa mentalidad, pero hay muchas excepciones. No todos son iguales.

-Con este análisis de los medios que haces, ¿te sorprendió el reconocimiento que tuvieron?

-A mí me sorprendió porque el futsal no era un deporte difundido. No estaba en la televisión, en los diarios ni en ningún lado. No podía creer cuando llegué a Argentina la repercusión que había tenido. De medios que nunca habían pasado ni siquiera un gol de la Liga o la Selección. Pero me parece entendible porque no es un deporte tan popular ni tan antiguo. El futsal tiene 35 años de historia. Creo que a partir de ahora puede tener otro lugar.

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-Cuando volvieron ustedes del Mundial el Presidente Macri los recibió en la Quinta de Olivos, ¿por qué decidiste no ir?

-Nosotros llegamos un lunes a la madrugada. Al mediodía teníamos la conferencia de prensa en AFA y ahí nos enteramos que teníamos la invitación para ir a la Quinta de Olivos para ver al Presidente junto a otros funcionarios. En esta entrevista quedó claro muy claro porque no quise ir. Me parece que no estaba obligado como deportista a eso. Mi obligación es respetar a mi país, defender la camiseta y ser educado cada vez que salgo al exterior representando a la Selección. Eso lo hice a la perfección y no creía que dentro de mis obligaciones estaba ir a saludar al Presidente. Por eso decidí no ir.

-Con Del Potro pasó lo mismo en 2009 cuando ganó el US Open y no aceptó la invitación de Cristina Kirchner...

-Me parece totalmente entendible y respetable porque es lo mismo que en mi caso. Como tenista había hecho un torneo fantástico. Un jugador de perfil bajo que siempre representó bien a nuestro país que consideró que no estaba de acuerdo con las políticas o con la persona, en este caso con Cristina, decidió no ir y yo lo banco. Me parece muy bien.

-Como socio refundador que sos de San Lorenzo, ¿qué tan cerca ves la vuelta a Boedo?

-Fui con mis primos a la inauguración oficial del Polideportivo donde jugó el básquet y sentí que cumplí el sueño de ver a San Lorenzo jugando en Boedo. Obviamente que lo más grande para todos sería que vuelva el Viejo Gasómetro, Papa Francisco o como lo quieran llamar, pero que esté el estadio de fútbol ahí. Hay muchas personas de la generación de mi viejo en las que eso significaría cerrar una herida, tener la posibilidad de volver a su infancia, recordar un montón de momentos y emocionarse. Con Lammens, Tinelli y Roberto Álvarez no hay nada imposible. Si bien la vuelta a Boedo es muy difícil creo que lo van a lograr.

-¿Cuántas heridas crees que faltan por cerrar? Tomando como ejemplo lo que pasó con la cancha de San Lorenzo en la época de la dictadura.

-Creo que hay tantas heridas como personas. Lo que pasa es que hay casos de mayor importancia y que tocan a muchísima gente en común de la época de la dictadura. Lo más importante es que la gente tome conciencia de lo que pasó y de cómo pasó para entenderlo y que no vuelva suceder. No es simplemente encontrar a los nietos desaparecidos, que es una movida que hicieron las Abuelas de Plaza de Mayo, junto a las Madres y a la agrupación H.I.J.O.S. que me parece impresionante y me enorgullece. Pero no podemos dejarle todo el problema a ellas. La sociedad tiene que tomar conciencia de lo que fue y principalmente entender cómo lo hicieron porque esas cosas pueden volver en cualquier momento. Quizás no con tanta gravedad, pero pueden volver. No sé quién decía la frase ‘la peor dictadura es aquella en donde te creés que sos libre’. Hoy por hoy creemos que tenemos mucha independencia, mucha libertad y eso me da un poco de miedo.

Por Yamil D'Addato y Gerónimo Galeano

Fotos y edición de video: Gerónimo Galeano

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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