"El deporte argentino necesita proyectos a largo plazo"

Nos encontramos con el ex tenista y actual entrenador de Facundo Bagnis, Martin Vassallo Argüello. En Revista Golero opina sobre la actualidad del circuito ATP, su proyecto Cancha 1, las secuelas que dejó la Copa Davis ganada por Argentina y su pensamiento sobre la política en función del deporte.

Nos ubicamos en el Racket Club. Allí se entrena Facundo Bagnis (actual número 96º del ranking mundial de la ATP), con la cabeza puesta en la próxima gira de polvo de ladrillo que tiene como principal objetivo clasificar al cuadro principal de Roland Garros.

Su entrenador desde el año 2013 es Martin Vassallo Argüello (37), quien junto a Claudio Gastaldi, también parte del equipo de trabajo del tenista argentino, practican aspectos del juego como el saque y la devolución. Justo a las 12 del mediodía termina la primera sesión y Vassallo Argüello se toma un tiempo antes de arrancar con los juveniles de la academia Cancha 1 para hablar con Revista Golero.

-¿Cómo te desdoblas para entrenar a un profesional como Facundo y después estar con los chicos de la academia?

-Eso es parte de un programa que venimos desarrollando con todo el equipo. Cancha 1 se formó hace ya un año con el objetivo claro de armar una pirámide con la meta de formar jugadores profesionales, pero desde etapas juveniles. Por supuesto eso no podría hacerse sin un equipo. El trabajo que queríamos hacer conociendo el circuito y sabiendo cuales son los requerimientos que le esperan a los chicos una vez que se convierten en profesionales, era armar una base con chicos desde la edad de desarrollo. Ahí es donde empezamos a configurar esta idea que tiene esas tres patas: por un lado está la academia, que nos permite tener un lugar físico y que los chicos puedan entrenar durante todo el año, poder tener un grupo de juveniles con aspiraciones de ser profesionales y como punta de esa pirámide a Facundo Bagnis. En cuanto al trabajo en si es muy enriquecedor porque son tres niveles que se retroalimentan.

-Me imagino que debe ser muy gratificante para vos ver el progreso de los chicos en el camino a ser profesionales.

-Sí, a mi toda la parte del trabajo me gusta. Con los profesionales, con los juveniles y en cada uno encontrás cosas muy interesantes y que te gratifican. En el caso de los juveniles es lindo cuando cada cuatro meses, que es donde hacemos el testeo, ver las progresiones concretas y ahí es donde sí se nota cuando el trabajo se ve plasmado adentro de la cancha. Y claramente estar con jugadores juveniles facilita el aprendizaje, no sólo por la capacidad del jugador sino porque está mucho más abierto, menos viciado, la esponja está mucho más nueva y además hay más tiempo para hacer ese trabajo. Con los profesionales el calendario es muy exigente. El jugador tiene que subsistir, sacar puntos y eso lo obliga a jugar entre 25 y 30 semanas al año. Lo cual hace muy dificultoso tener períodos de tres o cuatro semanas para hacer mejoras.

-Y específicamente con Facundo, que tuvo un muy buen 2016 ¿en qué etapa están ustedes ahora?

-Facundo sigue en una etapa de crecimiento. Es un jugador que se está consolidando de a poquito en el Top 100 mezclando todavía Challengers con torneos ATP. Todavía no ha podido jugar todo el año ATP y sostenerse en el ranking. Por lo cual seguimos mechando, pero Facundo ha crecido todos los años. En los cinco años que hemos trabajado juntos siempre ha marcado una mejora a base de mucho esfuerzo. Es un chico que se sacrifica, un profesional ejemplar dedicado plenamente a su carrera y tiene mucho compromiso con lo que hace. Es un circuito muy difícil y poder instalarse en el ATP va a ser todo un desafío. El año pasado se recibió del circuito Challenger. Ganar seis torneos lo han hecho muy pocos en la historia. De hecho, él es el tercero que lo logra y llegó a estar 55° del mundo jugando prácticamente Challenger. Es impresionante lo que hizo.

-Ahora tiene la vara un poco más alta.

-Sí y en el medio de eso el circuito es mentalmente complejo. Porque uno cree que está, el ranking te ayuda, pero después vas a la cancha y los jugadores del ATP son muy difíciles. Hay que ganar todos los días y quizás haces una gran semana, ganaste dos partidos, pero no se ve tan reflejado en los puntos. Entonces uno entra en una cierta confusión. Son muchas áreas que tienen que ir al unísono, desde la parte técnica y táctica, la emocional, la kinesiológica para sostener todo ese esfuerzo, del management para armar todo ese financiamiento y esa rueda que combina torneos y entrenamiento, son muchas patas. Es como una empresa Facundo prácticamente que lo tiene a él como protagonista principal y a mucha gente trabajando alrededor para tratar de que logre los mejores resultados.

-¿Y cuál es el objetivo principal para este año?

-Nosotros tenemos siempre el mismo objetivo. Que es que Facundo juegue cada año mejor al tenis. Cuando eso no se ve plasmado en la cancha empezamos a buscar cuales son los aspectos que están fallando. A veces son físicos, a veces son técnicos o mentales y de acuerdo a lo que esté un poquito más abajo tratamos de poner el equipo en funcionamiento y darle prioridad a eso. Hasta ahora ha funcionado así y los resultados en Facu, como creo que en general, son en base a una consecuencia. La verdad que el año pasado nosotros no teníamos el objetivo de que termine con este ranking, pero sí que juegue mejor y que pueda mantener una estabilidad emocional que le permita rendir todo el tiempo bien en ese nivel que tenísticamente ya dominaba y lo cumplió. Pudo sostenerse en un nivel muy alto todo el año y lo plasmó en los resultados. Por primera vez puede armar un calendario así y sin ganar muchos partidos igual poder permanecer dentro de los 100 como está ahora.

-¿Por qué crees que en el tenis se ha alargado la vida útil del deportista? ¿La maduración ya no es tan temprana?

-En el caso de Facundo hace dos años entendió como era su proceso y en ese sentido le bajó mucho la ansiedad. Con los jugadores juveniles una de las grandes luchas y aportes que tenemos que hacer quienes hemos vivido el profesionalismo es hacerles entender a ellos, a los padres y a los entrenadores que el proceso es muy largo. El resultado a nivel juveniles no garantiza un éxito en el profesionalismo y que hay que trabajar para construir mejores jugadores no para que tengan mejor ranking en juveniles. Porque eso les genera a los chicos mucha confusión, mucha ansiedad, creen que ya están listos para el profesionalismo y después tienen muchas frustraciones.

Con respecto a la extensión de la carrera del tenis con todo el equipo vamos entendiendo por qué eso sucede. Se está trabajando muchísimo en la parte de la preparación física, en las herramientas de kinesiología, entonces los jugadores pueden subsistir mejor. Técnicamente están más completos, eso mejora y ayuda a que el cuerpo esté más sano también. Un jugador técnicamente más completo no sólo es más vistoso, sino que le permite estar en la cancha mucho más tiempo con menos lesiones. El máximo ejemplo es Federer y la contracara al mismo tiempo en ese nivel sería Nadal, que sufre mucho más los partidos y tiene otro desgaste que la técnica no lo ayuda tanto, lo suple con la fuerza y el físico en algún momento se lo paga. Hoy vemos jugadores de 30 o 32 años en su plenitud física porque las herramientas con las que cuenta son mucho mejores.

Y por otro lado eso dificulta la llegada de los jugadores más jóvenes. Hace 15 o 20 años atrás un jugador salía de juveniles y si bien no estaba en su plenitud quienes lo esperaban en el circuito profesional no le hacían tanta diferencia en lo físico. Y hoy cuando vemos a jugadores de 16 años salir de los juniors tienen un cuerpo de adolescentes. Eso dificulta que puedan ingresar al circuito, salvo los tocados por la vara que son cracks como Zverev, que con físicos no desarrollados pueden instalarse. Y otros que ya están instalados como Kyrgios o Thiem es porque han trabajado muy bien desde chicos. Ya con 14 años viajaban a los torneos juveniles con el mismo equipo que tiene un profesional.

-¿Cómo ves el tenis actual? Entre el regreso de Federer y Nadal y los juveniles que se están instalando en los primeros lugares.

-Es un circuito que se vuelve cada vez más interesante. Porque antes los jugadores pasaban muy rápido por los estadíos. Se concentraba todo en ocho años de carrera y hoy esta amplitud lo hace todo más divertido. Un jugador como Federer ya no tiene ninguna limitación física. Al contrario, puede aprovechar un momento de desdicha como puede ser una lesión para mejorar técnicamente e incorporar algunas herramientas como su revés y ponerse físicamente mejor de lo que estaba y mejor incluso que chicos de 21 años. Claramente ante la misma capacidad física el aspecto mental es provechoso para estos jugadores. Porque un chico de 19 años no deja ser inmaduro en muchísimos aspectos y si un jugador de 35 años puede estar a la par físicamente desde lo mental hace una diferencia. Entonces creo que en esa ecuación entre la técnica, la experiencia y lo mental todavía estos jugadores se pueden mantener ganando torneos y prevaleciendo en un circuito que es muy exigente.

-¿Cómo se puede entender la caída en su rendimiento que tuvieron Guido Pella y Federico Delbonis? Ambos manifestaron que se les hizo difícil volver al circuito tan rápido después de ganar la Copa Davis.

-Cada caso es distinto, pero lo que puede ayudar en ese análisis es entender que la Copa Davis es muy desgastante y que no siempre los stress provienen por aspectos negativos. En este caso hay un stress positivo y claramente desajusta la estantería de cualquiera. Yo creo que Federico Delbonis debe haber recibido un stress muy fuerte positivo en este caso por haber ganado la Davis. Porque es un chico muy humilde, trabajador, que viene teniendo muy buenos resultados en el circuito pero todavía con mucho para desarrollarse y de golpe se encuentra con que es el máximo ídolo de un país que gana la Davis, que gana el último punto y eso a la vez lo espera ver reflejado en los resultados al otro día. También se espera otra cosa de él, ya la vara es un poco más alta. Federico antes hacía una semifinal de ATP y era motivo de celebración. Hoy tiene gusto a poco. Entonces más allá de lo que uno ve de afuera internamente esas cosas juegan. A ellos y a su equipo de trabajo. Es como haber ganado el Mundial de fútbol y a las dos semanas estar jugando un Estudiantes–Boca. Los jugadores en algunos casos necesitan un período de pausa, que quizás atente contra el calendario pero que sirva para asimilar bien y volver a presentar batalla. Porque no es nada poco ganar la Copa Davis y lo que han hecho es tremendo. Sería muy lamentable para la carrera de cada uno de ellos que no lo puedan aprovechar positivamente.

-En Argentina y en muchos países se critica al jugador cuando prioriza el calendario ATP a jugar la Copa Davis, ¿cómo se puede explicar esa elección?

-El jugador está muy programado y los procesos de entrenamiento son cada vez más finos a medida que uno quiere ir más alto. En ese sentido, la Copa Davis la verdad que es un obstáculo. No siempre calza bien la superficie o el continente y es muy desgastante. Son muchos días con una presión extra, los tres días de competencia son muy largos y el jugador está acostumbrado cuando compite a tener sus dos horas de partido, la entrada en calor, todo el día pensando en él y en la Davis estas metido en una burbuja muy especial con mucho cansancio y eso tiene consecuencias. En todos los jugadores que uno mire la siguiente semana a jugar la Davis tienen un pico de rendimiento bajo, hay muchas lesiones, derrotas de esas que son inexplicables. Así que los jugadores van entendiendo que cada vez hay que hacerlo con más cuidado y en qué momento someterse a una Copa Davis.

-¿Siempre tuviste claro que después del retiro querías ser entrenador y formador de jugadores?

-Sí, siempre lo tuve claro. En su momento terminé de jugar y me tomé un año y medio sin viajar. Sobre todo para diseñar lo que fue Tenis Federal. Y esa inquietud la sigo teniendo, creo que hoy mi vida sigue teniendo esos pilares. Tengo un sueño en algún momento cuando viaje menos por el circuito de dedicarme a la política deportiva. Poder trabajar en una secretaria, en un proyecto como fue Tenis Federal y desde un lado poder mezclar esas dos pasiones. Y por otro lado el circuito que me interesaba desde la otra mirada, no sólo como jugador. Como entrenador es una visión mucho más íntegra y es muy interesante. El tercer aspecto es la academia. Sabía que me iba a gustar seguir ligado al tenis.

-¿Cómo terminó tu vínculo con la Secretaría Deportes y cómo crees que se está manejando el actual gobierno?

-En un punto era esperable que se termine. Yo entiendo claramente que hay muchas decisiones que no se toman por las capacidades sino por decisiones políticas y Tenis Federal fue claramente ese caso. El actual secretario de Deportes (Carlos Mac Allister) me manifestó que estaba gratamente sorprendido por los comentarios que le habían llegado y que le hubiera gustado continuarlo y tuvimos reuniones muy positivas, pero después no se pudo seguir adelante. Esto no quiere decir que el proyecto que se está haciendo ahora no sea positivo, es más creo que es sumamente necesario para el tenis argentino porque va mucho más a la difusión, con una captación de chicos en todo el país que es muy interesante y por supuesto que el hecho de tener ex jugadores involucrados es saludable. Que hoy Guillermo Coria tenga ganas de estar recorriendo el país mirando chicos es para aplaudir y ojalá quede involucrado con el tenis argentino para toda la vida. Lo mismo Eduardo Schwank que lo acompaña y todo el equipo.

Creo que son dos proyectos que podrían convivir tranquilamente. Presupuesto la Secretaría tiene, de hecho ha subejecutado en 2016 un montón de precios. Esto quiere decir que hay un montón de dinero que quedó en la caja y por no usarlo hay que devolvérselo al gobierno nacional y no te lo vuelven a dar. Entonces creo que no era un tema de plata y hay muchos buenos proyectos que no se pueden continuar por temas políticos. En ese aspecto hay mucho que aprender todavía. Sería muy triste si dentro de cuatro años Coria lleve el proyecto adelante y si hay un cambio de gobierno que no continúe. Todos tenemos que entender que el deporte argentino necesita proyectos a largo plazo.

Fotos y edición de video: Gerónimo Galeano

mm
Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

No Comments Yet

Comments are closed