Diego Hartfield: “El tenis y las inversiones tienen mucho en común”

“El mejor tenista de la historia de Oberá”, así se define Diego Hartfield en su cuenta de Twitter. Pero su actualidad lo encuentra lejos de las canchas. Tras su retiro en 2010, se interesó por el mundo de las finanzas y hoy se dedica a las inversiones en la Bolsa.

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Instalado en Misiones hace tres años junto a su familia, el "Gato" le cuenta a Golero sobre esta nueva etapa en su vida. Su recordado partido con Federer en Roland Garrós, el regreso de Del Potro al circuito y su visión sobre la actualidad económica del país.

-¿Cómo comenzó tu relación con las inversiones?

-Empecé por un conocido mío que opera en la Bolsa y que hoy es el presidente de la empresa en la que trabajo. Arranqué con una plata que tenía y me fue bien. Después me fui interesando cada vez un poco más y cuando me volví a Misiones hace tres años me di cuenta que estaba muy desierto el tema bursátil. Entonces hice el curso idóneo necesario para ser productor, avalado por la Comisión Nacional de Valores, y ahora estoy tramitando la matrícula para trabajar libremente como operador de Bolsa. De a poco comienzo con esta nueva etapa.

-En una nota anterior leí que decías que el tenis y las inversiones eran similares. Sobre todo en la toma de decisiones en poco tiempo.

-Claro, es un juego psicológico. Hay que ser muy tranquilo, aprender de los errores, tratar de mantener la calma y que la euforia no te gane cuando las cosas salen bien. En eso lo veo muy parecido a lo que me pasaba cuando era tenista. A veces iba a jugar un torneo demasiado excedido de confianza y me pegaban una paliza que me ponía los pies sobre la tierra. Y en la bolsa suceden cosas similares.

-Imagino que cada decisión que toma el gobierno en materia económica influye en tu trabajo.

-Sí, sin dudas. Una de mis principales obligaciones es estar muy informado. Después uno tiene alguna opinión para bien o para mal, pero la idea es estar al tanto y ver por dónde van a ir las cosas. Se puede estar de acuerdo o no, pero si el gobierno o el Banco Central toman alguna decisión hay que acatarla y tratar de elegir la mejor opción para todos.

-¿Y en tu análisis encontrás algún acierto o error puntual de lo que hizo el gobierno hasta el momento?

-Yo sinceramente me tengo que remitir a los resultados. No me considero lo suficientemente capaz como para cuestionar ciertas cosas. Algunas quedan claro que se hicieron bien como fue la salida del cepo y el blanqueo que está sucediendo ahora. Son dos pilares fuertes y que han salido bien. Pero también hay otras que se hicieron muy mal.

Para uno que está afuera es fácil opinar. Me pasaba en mi época de jugador cuando un entrenador me decía ‘yo sé cómo puedo hacer para que vos mejores’ y la realidad es que cuando uno está adentro las cosas son totalmente diferentes. Pero creo que el gobierno está pasando un año difícil. Mucho más de lo que se esperaba. La reactivación económica del segundo semestre nunca vino. El proyecto que tenían de bajar la inflación para que lleguen inversiones se hizo más lento de lo que pensaban y me da la sensación que no hay un rumbo. No saben bien cuál es el camino. Intentan bajar un poco la tasa, reactivar el consumo, que hablar de eso el año pasado era casi mala palabra. Habrá que ver como sigue.

-Entrando un poco en el tenis, ¿la brecha que existía en tu época para los que estaban afuera del Top 100 y los más exitosos sigue existiendo? ¿A nivel premios y condiciones de trabajo?

-Depende como lo tomes. Hay chicos que se lo toman como un impulso. La verdad es que yo llegué a lo que llegué, puede ser mucho o poco, pero por lo menos alcancé lo que alcancé. Porque estaba convencido. Dinero no tenía y posibilidades tampoco. Pero las puertas se me fueron abriendo y me rompí el lomo por aprovechar cada oportunidad. Yo veo hoy un montón de chicos que van a los Futures y no paran de quejarse de las instalaciones, de lo malo que son los torneos. Y sí, en mi época eran malos y también peores. Pero para a mí eso era una motivación porque quería salir de ahí. Entonces todo eso depende de cada persona. Si vos podés tomar lo malo y lo difícil, lo lejos que estamos del mundo y nuestra situación económica, lo podés usar como un impulso. No tiene por qué ser un impedimento. En el tenis hay muchas herramientas para que los jugadores que tienen ciertas condiciones terminen saliendo adelante. De eso no tengo dudas.

-Uno recuerda tu partido con Roger Federer (7-5, 7-6, 6-2 para el suizo) en Roland Garrós. ¿Ese fue uno de tus mayores logros?

-No sé si llamarlo logro. Si como un lindo recuerdo. Obviamente pasar la qualy de Roland Garrós es un logro. Era una meta en ese momento. Que me haya tocado Federer en el sorteo y jugar en la cancha central si lo tomo como un premio. Me divertí, jugué y hasta hoy todo el mundo lo recuerda. Pasaron más de diez años y sin embargo todos lo siguen recordando. La gran mayoría de los jugadores argentinos de mi generación enfrentaron a Federer, pero ese partido en algún lugar quedó marcado. El recuerdo lo voy a tener siempre conmigo.

-¿Cómo viste el año del circuito? Da la impresión que la primera mitad fue de Djokovic y despúes asomó Murray logrando ser el 1 del mundo.

-Djokovic pagó un poco el precio de la exigencia que tiene estar ahí arriba en un nivel altísimo. Era prácticamente inhumano el ritmo que venía teniendo con lo competitivo que está el tenis hoy. Y Murray tuvo un gran acierto a mitad de temporada cuando volvió a contratar como entrenador a Iván Lendl, que fue quien lo ayudó a ganar sus dos primeros Grand Slams. En su momento le había cambiado la cabeza a Murray, pero decidieron volver y eso tiene un valor extra. Murray fue a luchar y a buscar el número 1 del mundo que le venía siendo esquivo y lo logró. Creo que en el mejor momento de cada uno Djokovic puede ser un poco mejor jugador, pero Andy tuvo la oportunidad y la aprovechó. Le tocó jugar en una época del tenis muy dura en la que parecía que nunca iba a ser el 1 del mundo, pero bajaron un poco Federer y Nadal, a Djokovic se lo notó en el final de la temporada algo estresado y a Murray se le salieron los colmillos. Es un mérito enorme que no se lo quita nadie.

-¿Te sorprendió la recuperación y el nivel de Del Potro este año?

-No me sorprendió. Su vuelta fue muy bien planeada. Al principio jugó dos torneos, después paró. Repitió esa estrategia, no jugó Roland Garrós, se preparó fuerte para jugar la gira de césped. Fue mechando torneos y recuperación sin entrenador para no generarse presión a sí mismo. Fue perfecto. Cuando volvió en Delray Beach todo el mundo se entusiasmaba y yo decía que faltaba mucho. Tenía que jugar más partidos para que recupere la confianza de a poco. Aunque tuviera que pegar mucho con slice porque de a poco te vas olvidando de las lesiones y empieza a jugar lo psicológico. Uno está muy metido en su problema y de eso se sale solamente jugando. Fue perdiéndole el miedo a la muñeca, ganando movilidad y se fue sintiendo nuevamente tenista. Porque cuando estas parado tanto tiempo te olvidas de eso. Lo digo por experiencia porque yo tuve una situación bastante similar en la que estuve un año y medio parado por un dolor que no me lo podía sacar y empezás a convivir con ese dolor. Entonces la recuperación de Delpo fue muy buena y no me esperaba menos de él. Es un jugador que realmente juega muy bien y a medida que pase el tiempo se va a afianzar cada vez más.

-Hace poco en una nota a Nalbandian le preguntaban si en un futuro tenía pensado ser entrenador y él contestaba que no porque no quería volver a esa rutina de estar ocho meses afuera y con tantos viajes. Vos que estás en una situación similar siendo padre hace muy poco tiempo, ¿tenés el mismo pensamiento?

-Sí, es una etapa completamente cumplida la mía con el tenis. Tiene que venir una oferta de esas que son imposibles decirle que no, pero sinceramente no me veo viajando ni en la cancha. No me imagino tantos meses afuera. La verdad que es lindo pertenecer a la elite mundial de un deporte no te lo voy a negar, pero el precio a pagar es bastante alto y yo teniendo familia y una hija con la tranquilidad con la que vivo en Misiones se me hace bastante difícil pensar en eso. Ya me cuesta viajar a Buenos Aires cuando tengo que trabajar para DirecTV. Así que volver al mundo del tenis lo veo muy lejano.

-Justo mencionaste a Misiones, que es tu lugar en el mundo. ¿Qué tiene o por qué lo elegiste para vivir hoy con tu familia?

-La tranquilidad, la facilidad de ir adonde quiera. Oberá es una ciudad que tiene mucho para divertirme, no me aburro nunca. Puedo jugar al golf, ir al cine, salir a comer, viajar media hora e irme al río. No reniego de Buenos Aires. Me gusta mucho y tengo mis mejores amigos. En algún momento puedo volver a instalarme por algo laboral. Pero hoy vivo a cinco minutos de mi ciudad y estoy prácticamente en el campo. No escuchar un ruido. Son cosas que no tienen precio. Un día vine, dije “me quedo” y acá estoy.

Foto: Twitter @Diego_Hartfield

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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