Federer, Nadal y una nueva vieja historia

Al igual que en 2006, 2007 y 2010, Roger Federer y Rafael Nadal se repartieron los cuatro Grand Slam del año. Australia y Wimbledon para el suizo. Roland Garros y el US Open para el español. Un hecho histórico apoyado por el regreso en un gran nivel de ambos luego de sus lesiones y por diversos factores que colaboraron con que esto suceda.

En Revista Golero hacemos un repaso de las causas y consecuencias que desembocaron en este resurgimiento tenístico de Federer y Nadal, quienes a partir de esta semana figuran nuevamente en la cima del ranking ATP, algo que no pasaba desde marzo de 2011.

La caída de Murray y Djokovic

El bajón en el rendimiento y las ausencias por lesión en la última parte de la temporada que sufrieron Andy Murray y Novak Djokovic fueron fundamentales para que Federer y Nadal logren dos Grand Slam cada uno. Ni el escocés ni el serbio lograron llegar a una final de GS este año. Tampoco hubo cruce alguno entre los que comenzaron el año encabezando el ranking ATP (Murray y Djokovic) y los dos más ganadores de GS en la historia. Mientras que Djokovic ya confirmó que no habrá más tenis para él hasta 2018 y fue papá nuevamente de una nena hace pocos días, Murray todavía no descartó del todo su calendario de este año.

La final de Australia 2017

El partido decisivo que jugaron Federer y Nadal en el país oceánico fue uno de los más vibrantes del año y seguramente será recordado como una de las grandes finales que disputaron ambos. A pesar de que el trofeo se lo llevó el suizo tras un 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3, ese choque significó para los dos la confirmación de que todavía estaban para pelear cosas importantes. Atrás quedó ese encuentro en octubre del año pasado, en la inauguración de la Academia Rafael Nadal, donde los dos estaban afuera de las canchas y realmente se podía presumir poco sobre en qué nivel iban a retornar. "Ni a Roger ni a mí se nos ha olvidado jugar al tenis, y estamos trabajando para volver a competir en el más alto nivel", decía Nadal en ese momento.

El bajo nivel de la nueva generación

Los jóvenes talentos no consiguieron buenos resultados en los Grand Slam de 2017. Nick Kyrgios y Alexander Zverev, llamados a ser los nuevos protagonistas del circuito ATP, no lograron plasmar sus condiciones en los torneos grandes. El australiano solo consiguió pasar a segunda en Roland Garros y tuvo otras tres eliminaciones en su debut en los torneos restantes. Mientras que el alemán tuvo su mejor actuación cuando alcanzó los octavos de final en Wimbledon. El ruso Andrey Rublev sobresalió tras meterse entre los ocho mejores del US Open hasta que se cruzó con un estupendo Nadal que lo eliminó por 6-1, 6-2 y 6-2. Sorprendente fue la aparición del canadiense Denis Shapovalov, que con sólo 18 años consiguió el pasaje a octavos de final del mismo torneo, pero también se fue derrotado por otro español, Pablo Carreño Busta. El más destacado fue el austríaco Dominic Thiem, actual N°7 del ranking ATP, tras llegar a la semifinal del torneo francés, pero también sufrió tener enfrente a Nadal: cayó por un categórico 6-3, 6-4 y 6-0.

La “rivalidad” los hizo mejores

Federer no hubiera sido el mismo sin Nadal y Nadal no hubiera sido el mismo sin Federer. El enfrentamiento que protagonizaron y protagonizan, una de las más importantes de la historia del tenis y del deporte, los obligó todo el tiempo a superarse. Ambos alteraron y mejoraron sus estilos de juego, tipos de raquetas y cuerpo técnico con el fin de mantenerse en lo más alto y con aspiraciones de lograr la mayor cantidad de títulos posibles.

En el caso de Federer sus últimos dos entrenadores fueron claves para su permanencia dentro de la elite: en 2014 la contratación del sueco ex número uno del mundo, Stefan Edberg, le aportó mayor agresividad y más presencia en la red; recursos necesarios para acortar los puntos y sufrir menos el cansancio dentro de la cancha. Mientras que en 2016 la llegada del croata Ivan Ljubicic contribuyó con una notoria mejora en el revés, el punto más débil que tenía el suizo y que fue una de sus principales armas para ganar el Abierto de Australia.

Nadal fue mucho más “fiel” si es que se lo puede catalogar así. Hasta fines de esta temporada seguirá teniendo a su lado a “una de las personas más importantes de su vida”, dicho por el español en la entrega de premios tras ganar el US Open. Su tío, Toni Nadal, cumplirá 16 años bajo el mando del mallorquín.

Pero en diciembre de 2016 se sumó al grupo un ex tenista español conocido por muchos: Carlos Moyá. “Somos un equipo y la clave de todo está en él. Simplemente, considero que llegué en el momento adecuado al sitio preciso. Un jugador de este calibre no se olvida de jugar al tenis de la noche a la mañana. Rafa llevaba dos años muy complicados por problemas físicos y también estaba algo tocado psicológicamente. Solucionadas ambas situaciones, era cuestión de tiempo que empezaran a llegar los buenos resultados”, así explicaba Moyá las razones de la resurrección de Nadal en 2017.

Desde hace varios años que el mundo del tenis se pregunta si en algún momento se acabará la hegemonía de Federer y Nadal. Por algunas temporadas Djokovic pareció tener la llave para cerrar definitivamente esa puerta de la historia, pero este 2017 fue de ellos. De los dos jugadores más ganadores de torneos de Grand Slam. 19 para Roger y 16 para Rafa. A finales de 2018 sabremos si estos números se modificaron o no, pero con la vuelta de Murray y Djokovic, más la presión de la nueva generación que empieza a invadir el circuito será más difícil.

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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