La Maestra argentina del ajedrez

Carolina Luján es la mejor ajedrecista argentina. Consiguió los títulos de Gran Maestra Internacional Femenina y Maestro Internacional Absoluto. Compitió en ocho Olimpíadas, en cuatro Copas del Mundo y ganó en cinco oportunidades el campeonato nacional. En Revista Golero da su mirada sobre las dificultades que siguen existiendo hacia las mujeres para competir en un deporte que fue jugado, exclusivamente y por mucho tiempo, sólo por hombres.

Desde los 7 años se apasionó por el tablero jugando en la escuelita del club Alem y en la actualidad es la 73° del mundo. Además, es la coordinadora de la Diplomatura Universitaria en enseñanza del ajedrez en Untref.

-¿Cómo fueron tus inicios con el ajedrez?

-Recuerdo poco, era chica, más que nada es lo que me cuenta mi familia. Nosotros nos mudamos a General Rodríguez cuando yo tenía cuatro años. Comencé a jugar al ajedrez a los 7. Me enseñaron en mi casa y di mis primeros pasos en la escuelita del club Alem. A las 12 volvimos a Caseros, Tres de Febrero, donde nací y resido actualmente. De lo que estoy segura es que siempre me encantó el ajedrez, desde muy chica amaba ir al club a jugar.

-¿Cómo se llega a ser una Gran Maestra Internacional Femenina y Maestro Internacional Absoluto?

-Con mucho trabajo. En lo reglamentario para convertirte en Maestro tenés que obtener 3 Normas (partes de título). Cada una se obtiene en torneos que reúnen condiciones específicas en relación a la cantidad de Maestros que debes enfrentar, las banderas que están representadas, el ranking de los jugadores. Por supuesto que en cada torneo tenés que hacer una performance equivalente al nivel de Maestro. Cuando reunís las tres Normas y llegas al Ranking ELO estipulado por FIDE (2300 para Gran Maestra Femenina y 2400 para Maestro Internacional Absoluto) conseguís el título.

-¿Cuántas horas de entrenamiento y trabajo necesitas para mantenerte en el alto nivel? ¿Además de lo mental, trabajás también en lo físico?

-Cuando estas de torneo es todo para el ajedrez. La vida pasa por comer, descansar, entrenar, jugar, entrenar, comer, descansar. Mientras no hay competencias a la vista es un poco más tranquilo, depende mucho de cada uno la forma de entrenamiento. Algunos prefieren entrenar todos los días seis horas, otros tomarse días enteros y otros de descanso. También es una realidad que los ajedrecistas argentinos, inclusive los profesionales, tenemos que trabajar además de entrenar. Muchos damos clases y otros nos dedicamos también a la gestión como en mi caso. Por supuesto es importante estar bien físicamente por eso entreno handball y futsal. Me gustan los deportes, especialmente los de equipo, de contacto y con una pelota.

-¿En qué situación está el ajedrez en Argentina?

-Actualmente Argentina se encuentra aproximadamente entre los 25 mejores del mundo. Es un buen lugar dada la gran representatividad que tiene el ajedrez a nivel mundial. Por ejemplo en las Olimpiadas participan más de 150 países. También tenemos buenos referentes. Hoy Argentina cuenta con 4 Top 100: Sandro Mareco N° 89, Alan Pichot N° 25 Junior, Tomás Sosa N° 93 Junior y yo N° 69 Femenino. Esto no pasaba hace mucho tiempo.

-En la carta que escribiste en 2015 denunciaste la falta de apoyo económico de la Federación Argentina previo al Mundial de Socci, ¿Con el tiempo esa situación cambió?

-Mi carta apuntaba principalmente a la falta de apoyo por parte de la Federación a los jugadores argentinos. En ese caso, fue por el Mundial, donde ni siquiera me habían respondido. La situación mejoró, pero todavía queda mucho por hacer. Justamente el actual presidente de FADA (Federación Argentina de Ajedrez), Daniel Menon, me invitó a presentar propuestas para trabajar en el ajedrez, especialmente en el ambiente femenino, lo que me pareció un buen gesto. Es importante que nos escuchen y que busquemos juntos cómo mejorar la realidad de los ajedrecistas.

-Junto a otras ocho jugadoras decidiste no ir al Mundial de Irán, ¿más allá de este caso específico notás una diferencia por ser mujer? 

-Creo que es fundamental que las organizaciones y sus directivos propicien espacios para el desarrollo del ajedrez, tanto a nivel amateur como profesional. Durante mucho tiempo el ajedrez fue exclusivo para hombres, poco a poco las mujeres fuimos abriéndonos camino, pero aún en la actualidad somos una notable minoría, por eso es importante trabajar en la promoción del ajedrez femenino. 

Sobre el Mundial de Irán, he dado mi opinión en reiteradas ocasiones. Tomé la decisión de no jugar, principalmente porque considero que el respeto por la cultura no era recíproco. En la sala de juego nos exigían usar el hijab (velo que cubre cabeza y cuello) además de tener que cubrir brazos y piernas. También teníamos que cumplir leyes de una teocracia que desconozco y que por una diferencia cultural podía, por ejemplo, ir presa. He jugado torneos en más de 30 países y nunca tuve que resignar mis valores ni mi forma de ser para jugar al ajedrez. Participé de ocho Olimpiadas, competencia deportiva en el que están representados más de 150 países, donde la diversidad cultural es increíble y en la sala de juego encontrás jugadores/as con la camiseta de su selección y otros/as con hijab, velo, túnica, traje, jean, pollera... Por supuesto, siempre en el marco del respeto por tus colegas.

-En Argentina, gracias a Ni Una Menos en los últimos años se hizo más visible la lucha por los derechos de la mujer, ¿en tu caso percibís ese cambio de mentalidad en un deporte donde predominó por mucho tiempo el hombre?

-Estamos en un momento muy delicado, me duele mucho lo que pasa y aunque luchemos por la igualdad de género siento que todavía estamos muy lejos. Necesitamos repensarnos como sociedad, nos matan por el solo hecho de ser mujeres, es terrible. Creo que cada uno puede ayudar a cambiar esta triste realidad, en mi caso trato de hacerlo desde el deporte, pero también en mi vida cotidiana.

Respondiendo puntualmente al cambio de mentalidad dentro del ambiente del ajedrez, me parece que es similar a la sociedad, mejoramos, tomamos consciencia de muchas cosas, tenemos referentes que luchan por la igualdad de condiciones, pero todavía falta muchísimo. Hoy en un torneo abierto encontrás 400 jugadores y 10 jugadoras, en una comisión directiva de club o Federación son 12 miembros y ninguna mujer, o quizás 2. Y árbitros internacionales muy pocas. Las condiciones para las competencias femeninas son, en su mayoría, precarias.

-Sos coordinadora del programa de ajedrez de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, ¿de qué se trata el proyecto?

-Es un proyecto muy amplio que comenzó hace unos años, en principio con un taller abierto a la comunidad y hoy con un área deportiva que incluye a más de 100 participantes, 17 de ellos federados y 8 titulados que participan en las mejores competencias del país y del exterior. Además, creamos la primera y única Diplomatura Universitaria en Enseñanza del Ajedrez, una formación de 1 año que otorga el título de Instructor.

El Ajedrez es transversal en la UNTREF, vamos de lo deportivo a lo académico, de lo académico a lo social y de lo social a lo artístico. La verdad que es una propuesta muy interesante que se relaciona con todos los aspectos de la Universidad, a mi entender, un espacio ideal para el desarrollo del juego-ciencia.

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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