La vuelta del Ídolo, versión Renga

Tras diez años y varios intentos truncos, el trío de Mataderos regresó a la Capital Federal y brindó cuatro shows inolvidables en el Palacio Tomás Adolfo Ducó. Revista Golero fue testigo del tan ansiado reencuentro.

Desde que uno tiene memoria, se han leído innumerables intentos de asemejar al fútbol con la música. Más precisamente, con el rock. Esa pasión, esa adrenalina. Los cánticos y el desenfreno de los fanáticos. Todos condimentos indispensables en ambos eventos multitudinarios que hacen, en el 99% de los casos, que el simple evento se convierta en fiesta, en goce, en éxtasis. Y la unión. Ese segundo exacto en que el público se convierte en una parte trascendental de aquello que fue a ver, ya sean 22 tipos atrás de una pelota o 4 arriba de un escenario. Ahí sí, el fútbol y la música van de la mano. En especial cuando la banda en cuestión posee un lazo único son su gente, que peregrina a donde sea que el grupo convoque.

A La Renga se la puede comparar con ese ídolo futbolístico nacido, criado, formado y madurado en un club, quien luego emigra y se perfecciona fuera de casa. Pero el ídolo -inevitablemente- quiere y necesita volver a su lugar de origen, su casa. En este caso, la Capital Federal, donde el power trío dio sus primeros pasos y luego se consolidó como una de las bandas referentes del rock argentino.

El 17 de noviembre de 2007, los oriundos de Mataderos brindaron un recital en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, en el barrio de Villa Riachuelo. Más de 120 mil rengos asistieron, sin saberlo, a lo que sería la última presentación del grupo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por casi diez años. El marco era la gira de Truenotierra, disco emitido en diciembre de 2006. Dicha gira inició en Mar del Plata el 16 diciembre de 2006 y luego pasó por 14 provincias y otros 5 países (España, Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay).

En esos diez años, La Renga sólo tocó en Capital sin aviso en pequeños festivales. Casi podríamos compararlos con partidos amistosos, nunca por competencias oficiales. Mientras tanto, la banda recorrió casi todas las provincias del suelo argentino y expandió sus horizontes a Brasil, Perú, Colombia y México. Sin embargo, faltaba algo.

Primero fueron rumores, que luego se concretaron: La Renga volvía a Capital. ¿Y dónde sino era al Estadio donde grabaron ya dos DVD en vivo? Huracán es parte de la historia y la mística de la banda. Si iba a haber un retorno, sólo en el Ducó jugarían de local. Y el fixture ya estaba armado:

Fecha 1: El sábado 29 de julio la gente copó Parque Patricios desde muy temprano. El primer banquete debía ser épico, así que El Ídolo fue a lo seguro: abrió con el último riff que se grabó en los rengos (Corazón Fugitivo) y algunos “chiches” que nunca habían conocido la Capital. Luego, tiró temas consolidados, varios clásicos, canciones fuertes y a un ritmo muy alto, digno de un gran regreso. Y a poco de iniciado el show, Chizzo resumió todo con una sola frase: “Hola, Buenos Aires, tantos años. Al fin, ya parecíamos una banda extranjera”.

Fecha 2: El miércoles 2 de agosto hubo revancha. Al ser un día laboral, gran parte del público empezó a llegar al barrio pasadas las 8 de la noche. Ya asentados en Huracán, el segundo recital fue más suelto y hasta se brindó en homenaje por el día de la Pachamama -31 de julio- con Paja Brava. Eso sí, los clásicos de siempre no faltaron y La Renga seguía respondiéndole con creces a esos fanáticos que coparon el Ducó.

Fecha 3: La gira siguió el sábado 5 de agosto. Al tercer partido uno podría suponer que ya habría cierto desgaste, pero no, El Ídolo estaba intacto. Incluso estaba superándose a sí mismo, ya que el sonido era cada vez mejor y reflotó un clásico de aquellos primeros partidos en Primera: El Juicio del Ganso. La Renga empezó a superar las expectativas y a jugar de memoria con los fanáticos, quienes festejaban todas y cada una de las decisiones de la banda.

Fecha 4: La seguidilla se cerró el miércoles 9 de agosto. Ya no importó que sea día de semana, había que ir y dejar todo en Huracán. Todos. Los que estaban arriba del escenario como los que estaban abajo. A pesar de que se habían anunciado otros dos nuevos shows (26 y 30 de agosto), el cuarto tuvo un gusto muy especial, se jugaban una Final. El Ídolo ya se sentía en su casa y el repertorio fue variado. Tanto así que reaparecieron clásicos que mantuvo guardados hasta este banquete: El Revelde, Motoralmaisangre, Lo Frágil de la Locura -dedicado a los pueblos originarios y pidiendo la aparición de Santiago Maldonado-. Y de yapa, hubo tiempo para otros dos del arcón de los recuerdos: La Nave del Olvido y Somos Los Mismos de Siempre.

Definitivamente El Ídolo volvió mejor que nunca, vigente, con ganas de dejarlo todo por su público y también por ellos mismos, porque aman lo que hacen. El Palacio fue suyo durante cuatro noches que quedarán para la historia. Por el momento hay dos encuentros más que ya están pautados. La Renga seguirá demostrando que Capital Federal les sienta bien, porque es donde nacieron, se criaron, se formaron y maduraron. Lo que ya está comprobado es que Huracán es su casa. Y que en su casa, todos somos bienvenidos al Banquete.

Fotos de Jairo Pérez -miércoles 9 de agosto-

Videos de CMTV y Rock & Reggae

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Gerónimo Galeano

Periodista. Fotógrafo, camarógrafo y editor. Otra óptica para las historias. 1/3 de Golero. ggaleano@golero.com.ar

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