“Los deportistas nos tenemos que acostumbrar a la exposición de un JJ.OO.”

Belén Pérez Maurice vivió en carne propia lo que es estar en un Juego Olímpico. Participó por primera vez en Londres 2012 y logró nuevamente la clasificación para Río 2016. Pero la deportista argentina tiene en claro su próximo objetivo: Tokio 2020. Revista Golero fue a un entrenamiento de la Selección de Esgrima para mostrar el lado que poco se conoce. El del esfuerzo diario en búsqueda de lograr un sueño.

Nos encontramos en la Sala de Armas de la Fundación Argentina de Esgrima. Allí entrena la actual número 21 del ranking de la FIE (Federación Internacional de Esgrima) en la categoría sable individual femenino. Hace 18 años, su maestro, Lucas Saucedo, estaba buscando chicos para entrenar en el Círculo Militar y la invitó a Belén. Le insistió para que empiece practicar esgrima y desde ese momento nunca más se detuvo.

Un viernes de enero, cuando mucha gente se encuentra de vacaciones y disfrutando del ocio, Belén Pérez Maurice ya se prepara para la próxima competición. Afirma que “toca la misma música que las mejores del mundo”, nos cuenta su pasado como modelo y porqué es soldado-de rango Cabo- del Ejército Argentino.

-¿Por qué en la esgrima se le dice maestro y no entrenador?

-Es como en las artes marciales, tiene una figura más preponderante. En la sala es el líder y le tenés que tener respeto. Tiene un sillón en el que sólo se sienta él. Se supone que no solamente te entrena, sino que es un maestro que te enseña los códigos de lo que es una sala de esgrima. Porque acá adentro todos tiran con todos. Yo que soy de la Selección y de alto rendimiento, tiro con la más chiquita que viene acá y va aprendiendo o con la señora que viene a hacer esgrima. Obviamente no todos los días porque no me sirve, pero si viene alguien y quiere tirar no hay problema. Existe una jerarquía donde está primero el maestro, los tiradores con mayor experiencia y los más jóvenes. Siempre uno tiene que respetar al que está arriba.

Belen Pérez Maurice, futura Ingeniera en Alimentos

-Estudias Ingeniería en Alimentos en la UADE, ¿cómo se dio eso?

-Porque me gusta. Me pareció una carrera piola. Ahora ya no sé, pero en algún momento tenía pensado ejercer y trabajar de eso.

-¿Y cómo complementaste los años de estudio con tu carrera como esgrimista entre la competencia y los viajes?

-Fui haciendo menos materias por cuatrimestre, tomándome mi tiempo. Tengo 31 años y todavía no me recibí. Ya estoy ahí, pero obviamente tardé mucho más en terminar la carrera. Son cinco años si logras hasta seis materias por cuatrimestre. Lo máximo que hice fueron cuatro. Es difícil. Hicimos un cálculo y el año pasado cada 15 días nos fuimos de viaje. Yo me acostumbré a estudiar mucho sola. Cuando fui a clases más de tres semanas seguidas no aguantaba. Cuando viajo ya me pongo en la cabeza que voy a competir y se complica poder estudiar. Salvo que necesite aprobar ese examen, no estudio cuando compito.

Belén Pérez Maurice, modelo

-También trabajaste unos años como modelo.

-Sí, fue en un momento que necesitaba trabajar y pensé que era lo que podía hacer que me da más plata en el menor tiempo posible. Fui a probar, hice unos castings, donde trabajé más como promotora. Y después ya cuando pude acceder a una beca, lo dejé. Ahí me dediqué a la esgrima y a estudiar.

-Hubo un tiempo donde se complementaron la esgrima y el modelaje, ¿cómo fue ese momento?

-Entrenaba un poco menos, trabajaba un poco más y también iba a la facultad. Ahí se me hizo muy difícil. Pero fue algo circunstancial, trabajé dos o tres años. Era divertido, pero no me gustaba mucho ese mundo. Me parece un poco superficial y además te exponés mucho. Tengo un cuerpo con muchísimo más músculo comparado a una modelo normal, entonces en un momento ya me pedían que esté más flaca, porque por mi altura tenía que ir a las pasarelas. Después accedí a la beca y lo dejé. Siempre supe que no era lo que quería hacer.

Belén Pérez Maurice, soldado

-¿Cómo es la historia de que también seas Cabo del Ejército?

-Es rarísimo, porque parece que hago de todo. Yo había entrado como soldado voluntario. El Ejército lo que hace es incorporar ciertos deportistas para que los representen en las competencias de ellos. Y también lo hacen como un apoyo económico al deporte. Entonces yo ahora soy Cabo, el año pasado fui a tirar en el mundial militar y me viene espectacular porque me dejan entrenar tranquilamente. Además me sirve para tener mayor competencia. Pero no tengo mucha instrucción. Como ellos consideraron que les servía me incorporaron y ahora tengo ese rango. Ahora soy Suboficial, pero no tengo la actividad militar.

-La mayoría de los atletas olímpicos le dan mucho valor al ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), ¿cómo fue tu experiencia?

-El ENARD realmente fue un antes y un después en lo que es el deporte. Ya que uno no tenga que poner plata, te paguen los viajes y acceder a una beca nos cambió la vida a todos los deportistas. Yo tengo 31 años y viví las dos partes. Sin plata y con plata. Donde al principio yo tenía a mi familia siendo de clase media y los viajes de esgrima siempre son a Europa. Para estar en el circuito mundial tenés que ir a ocho Copas del Mundo donde lo más cerca es México y además tenés un Mundial, un Panamericano y un Sudamericano. Y en la esgrima hay 150 chicas que lo hacen. Entonces para estar en la elite tenés que ir. No podés estar seleccionando, como en judo que hay más torneos y pueden elegir. Y la verdad es que sin el ENARD no se hubiera podido hacer. Antes lo que tenía era la Fundación Argentina de Esgrima que me pagaron unos viajes, pero no me podían bancar todo porque son apoyos privados y hacía una gira de 2 o 3 Copas del Mundo.

-¿Y hay algún cambio en el ENARD a partir del nuevo gobierno o sigue todo igual?

-Ahora nos dieron un aumento del 20% a todos. Están las tablas publicadas y por ahora no cambió nada. Nosotros la parte de las competencias la tenemos cubierta. Después ya depende de una política deportiva de formar un Ministerio de Deportes que es lo que muchos deportistas estamos pidiendo, donde hoy por hoy falta estructura. Mirá donde estamos entrenando nosotros (señala el lugar donde estamos, que no tiene las comodidades básicas de entrenamiento), si comparás esta sala de esgrima con la de un pueblito de Francia no hay ni comparación. Esas son diferencias que quizás hacen que en un JJ.OO. o en los torneos importantes inclinen la balanza para el otro lado.

-¿Por qué entrenás acá? ¿Es el más adecuado o no hay otro?

-En la esgrima se mueve por clubes. Nosotros no tenemos un lugar para que entrene la Selección. Yo entreno en esta sala porque mi entrenador es Lucas (Saucedo), él está acá y es el lugar que conseguimos. El piso está bueno, pero nos haría falta un lugar más grande. Un Centro de Entrenamiento Nacional. Porque acá no tenemos disponibilidad todos los días.

-Para los que no conocen, ¿cómo es el nivel del esgrima en Argentina?

-Ahora hay unos chicos de juveniles que están haciendo buenos resultados y eso te da esperanza. Ahí se nota lo del ENARD. Yo cuando era juvenil no iba a Copas del Mundo y ahora los chicos tienen esa posibilidad. Y la competencia interna es muy importante. Que haya gente atrás y te empuje a vos es más fácil. Por ahí yo sé que tengo cierta diferencia con las chicas, pero también tengo otro apoyo por mis resultados. Entonces yo subí mucho, pero hay chicas de espada femenina que les está yendo bien.

-Cuando quedaste eliminada en Río dijiste que hasta no conseguir el objetivo de Tokio 2020 no ibas a parar. ¿En qué sentís vos que vas a fondo para buscar la clasificación?

-En los pequeños detalles. Capaz lo que me faltaba era un poco de estructura arriba. No me gusta, pero lo hago igual. La alimentación, entrenar con conciencia. Tuve dos resultados en las siguientes Copas del Mundo después de los JJOO que fueron buenos. Tratar de todo lo que hablé con Lucas que me faltó para Río mejorarlo para en Tokio. En Río el resultado no reflejó lo que fue el combate. Perdí 15–6, pero realmente peleé de igual a igual. Estoy en el mismo nivel. Toco la misma música que las mejores del mundo.

-Como atleta olímpica, ¿tenés ese complejo del miedo a la derrota por la presión que generan esas dos semanas de los JJ.OO. y la opinión de la gente que capaz no ve el esfuerzo?

-No es un complejo, pero la verdad es que yo soy una persona normal, nada más que hace un deporte. Entonces que cualquiera venga y te critique, duele porque le pusiste un montón. Después te das cuenta que la opinión del resto no cuenta. Pero uno está cuatro años laburando para que en ese momento venga alguien y te diga algo malo. Pero como hay uno que te dice algo malo hay 100 que te dicen algo bueno. Realmente la gente se re copa con los JJ.OO. y es un tema que nosotros, los deportistas amateurs, nos tenemos que acostumbrar a esa exposición, porque no estas así todos los días. Yo salgo de acá, me cambio, me tomo el bondi y nadie me reconoce. Pasó muy de vez en cuando y cuando pasa es un poco raro. Aprendí que es ese momento del JJ.OO., donde todo es distinto, aumentado, todo súper emoción, pero después pasa.

Fotos y edición de video: Gerónimo Galeano

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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