Modesto Tito Vázquez: “He cultivado el ocio toda mi vida”

Mientras termina de escribir su primera novela y alejado del día a día tenístico, el dos veces capitán del equipo argentino de Copa Davis recibió a Revista Golero para hablar de la actualidad del circuito, el gran momento de Del Potro, su difícil relación con Nalbandian, las próximas elecciones en la AAT y su vida bohemia como jugador y estudiante en California durante los años 60.

“Sí, yo había escrito poesía. Pero por alguna razón decidí hacer una crítica de mi pasado y ver que había sucedido en el tenis desde la época en que me fui a California a estudiar en los años 60 hasta que dejé de jugar. La empecé a escribir a los 60 años y la estoy terminando a los 69. Cuando terminé de trabajar con la Asociación Argentina de Tenis me dediqué full time. Estuve dos años todos los días con la novela. Es mucho trabajo”, así nos cuenta Tito Vázquez el proceso de escritura de “El ombligo del pulpo”, mientras guarda la última edición del word que está corrigiendo hace un tiempo, cierra su notebook y se dispone para arrancar la entrevista.

-En muy poco tiempo, más precisamente el 3 de mayo, hay elecciones en la Asociación Argentina Tenis con Agustín Calleri y José Luis Clerc como candidatos. Ahora mirándolo un poco desde afuera ¿qúe opinas que puede pasar?

-Creo que va a ganar la lista de Calleri por lo que tengo entendido. Ya tienen los votos suficientes acumulados. Eso se debe un poco a que es más cercana la Legión a lo que es José Luis Clerc. Luego se verá realmente que es lo que hace cada uno. Y seguramente eso se ve cuando tenés el poder. Obviamente uno está interesado porque es algo que le concierne y lo miro de afuera porque tengo muchos años y no estoy interesado en ningún puesto. Ya estoy cansado, he sido dos veces capitán de Copa Davis, director de desarrollo y uno ya tiene un desgaste muy grande porque hay mucha competencia. Obviamente cuando tenés una situación de poder hay gente que te produce una energía negativa entonces yo ya no estoy para soportar ese tipo de emprendimientos.

-¿Y es un recambio que hoy lo ves necesario?

-Creo que depende. Uno es crítico siempre con su propio país y si criticas a Argentina es porque estas en Argentina y está bien que así sea. Pero creo que en esta última etapa de la AAT es una casualidad que haya terminado como presidente (Armando) Cervone, que no estaba capacitado para serlo. Empezó como abogado y fue subiendo puestos hasta que por causa del fallecimiento de Arturo Grimaldi terminó siendo presidente. Y encima tuvo la ventaja que Juan Martín Del Potro, acompañado por los jugadores, fue muy importante para ganar la Copa Davis. Y eso le dio un plus, pero no tenés que subirte arriba del caballo. Si Del Potro no se hubiera lesionado con (Martín) Jaite al año siguiente que yo perdí la final en España se hubiera ganado la Davis cuatro años antes. Ese año que a mí me sacaron estoy seguro que la ganaba. Porque en 2011 habíamos ganado todo de visitante y el año siguiente jugábamos todo de local y la mayoría de los equipos buenos no participaban. Era muy potable ganarla ese año.

-Volviendo a la Copa Davis ganada en 2016, más allá del logro deportivo, ¿crees que se aprovechó realmente?

-No, eso fue casualmente una muestra de la incapacidad de la conducción de la AAT.  Contra Italia se podría haber aprovechado el momento de haberla ganado para hacer un acto especial a grandes jugadores como fueron Vilas, Clerc, Mancini, Jaite, Enrique Morea, que todavía estaba vivo, y no se hizo nada. A mí ni me invitaron. Entonces fue un fracaso desde mi punto de vista lo que sucedió después. Pudo haber sido utilizada de otra manera. Y el hecho de que Del Potro siga vigente te sigue dando prensa. Una parte importante de que la gente siga interesada en el tenis son los medios. Si los chicos de 12 años que leen se fijan en eso, les interesa y sigue siendo muy productivo para todo el desarrollo del tenis argentino. Si vos no tuvieras a Del Potro jugando la prensa escribiría mucho menos de tenis y se reflejaría negativamente.

Es difícil llegar a ese nivel. Lo de Del Potro, Nalbandian, Coria, Gaudio, Vilas o Clerc, eso no sucede muy seguido. Lo demuestra EE.UU que tienen millones para gastar por año, la mejor infraestructura del mundo y después de Sampras y Agassi no sacaron a nadie del mismo nivel. Lo mismo con Nadal en España que está ahí arriba hace 12 años, pero el nivel de Carreño Busta o los que les siguen no es ni cercano.

-En un momento fue la generación de Nalbandian, Coria, Gaudio, todos top ten al mismo tiempo y quizás se pensaba que esa línea se podía seguir.

-Sí, pero Argentina tiene mucho mérito de haber producido continuamente jugadores dentro del top 100. Porque está muy lejos de donde sucede lo que yo llamo el “núcleo emocional para jugar bien”. En cualquiera deporte y más un deporte individual, vos tenés que estar emocionalmente muy bien cuando competís. Y en Europa, donde se juega todo, están los países donde los jugadores más se destacan en el tenis. Un italiano que pierde en Montecarlo a la noche está en la casa, entrena cuatro días en el club, tiene a la familia, la abuela que le hace las pastas y cinco días después está en otro torneo en Alemania totalmente equilibrado y con confianza. Eso un japonés no lo puede hacer. O un chino, o el argentino. Tenés un desarraigo y pasas peor esa semana entrenando en algún lugar por ahí. Entonces hay una parte emocional muy fuerte. Y Argentina que es Sudamérica, que no hay torneos, que queda lejísimo de todo y que tengas la capacidad para tener un nivel tenístico bueno hay que agradecérselo quizás a la cantidad de entrenadores privados que ha aportado la Argentina en los últimos años.

-¿Se puede decir algo más sobre este buen momento de Del Potro?

-Es un fenómeno que se ha recuperado de tres lesiones de muñeca y eso es muy difícil. Lo de él es admirable y se hace camino al andar porque ha entrenado normal, debido a las consecuencias de la muñeca, pero este hecho de ir ganando le da un plus mental que es lo que estaba necesitando para encarar este año. Para él es un momento ideal porque hay un vacío muy importante a llenar en este momento del circuito. Le está yendo muy bien.

-Hace unos días se viralizó un tweet de un jugador llamado Santiago Bramajo donde pide ayuda para poder seguir con su carrera. ¿Es un caso, son muchos más?

-No, son millones. Hay 10.000 como él que quedan en el camino. Es muy difícil ya de tan chico pensar que necesita dinero para ser bueno. Y no pasa por ahí. Si fuese así la Federación de Australia o la francesa sacarían campeones todos los días. No es tan simple y eso te lo probó Vilas. En su época no había dinero y fue el mejor jugador argentino de todas las épocas.

-¿Qué le aconsejarías?

-Yo creo que está errónea la búsqueda en este caso, un chico de 17 años tiene que pensar en mejorar su tenis. Quizás en ganarse una beca en Estados Unidos, que es el lugar en el mundo donde entre los 18 y los 22 años se crece porque entrenas tenis todos los días, además creces como persona y psicológicamente. A los 22 ya estas para salir a jugar en el circuito y más maduro.

-Vos tuviste una etapa más competitiva y expuesta siendo capitán dos veces del equipo argentino de Copa Davis y otra más formativa como director de desarrollo, ¿hay alguna que disfrutaste más?

-Y van cambiando las cosas. Una fue en el 86 cuando fui capitán por primera vez y en la última que ya había estrellas. Estaba el Rey David, el Mago Coria, estaban todos. Y es más complicado, porque se creen un poquito más de lo que son. La Copa Davis como todavía no se había ganado sumado a mi tema con Nalbandian y Del Potro no fue fácil. El tenis en definitiva pasa por respetarse. Porque en definitiva somos todos diferentes y el tenis no es juego de equipo. Yo tiro la pelota y me vuelve a mí, la tiro de nuevo y me vuelve a mí, soy yo el que emocionalmente tengo que estar bien sin que vos me jodas. Y vos me podés joder en el vestuario diciendo que soy mal tipo, que no soy amigo, que no soy compañero, que no me gusta la salsa. Y si a mi me gusta el rock and roll no tengo que bailar salsa. O si a vos te gusta jugar a la Play yo no tengo que ir a jugar a la Play, prefiero jugar al ajedrez. En Argentina ese respeto como individuos todavía no se había logrado. Pero eso ha sucedido en todos los equipos. McEnroe no se llevaba con Connors, pero se respetaban.

-A vos como líder ese manejo de los egos no te fue muy sencillo.

-No, no es sencillo, pero yo también tengo mi ego y me tuve que amoldar. Argentina era más importante que mi ego como capitán. Porque la situación con Nalbandian no era fácil y él tampoco estaba en su mejor momento. Ya había tenido dos operaciones y era más el problema de qué hacer con él que lo que significaba. En ciertos momentos fue muy importante, se lo usó y fue el que también ayudó a que nos vaya bien. Pero creo que si yo duraba un año más después del 2011 ya no lo necesitaba y la hubiera ganado sin él. Pero bueno, no se puede comprobar.

-¿Qué opinás sobre el cambio de formato que tiene la Copa Davis a partir de este año?

-Me parece espantoso. Se acabó la Copa Davis. Los cambios tenían que venir por otro lado. No está mal que se jueguen a cinco sets, en otras fechas y que las primeras llaves se jueguen en el país que corresponda, pero la semifinal y final en Japón un año e Inglaterra al otro año. Para mi tampoco tiene que jugarse todos los años, tendría que ser como el Mundial cada cuatro.

Los JJ.OO también pasaron a ser muy importantes para los tenistas, cosa que no era así años atrás, y podés representar al país en los JJ.OO y dos años después en la Copa Davis. Así le darías la importancia que tiene. Esto de jugar todos los años después de los Grand Slam con todos los jugadores muertos después de jugar cinco sets deterioró la Davis y hace que los mejores no quieran jugar. Es mucha exigencia. Entonces está mal enfocado. Probablemente por un tema económico los sponsors y los torneos no quieren cambiar las fechas.

-Vos que has vivido toda tu vida con y para el tenis, ¿cómo te llevas en este momento con el ocio?

-Bien, muy bien. Aparte yo he cultivado el ocio toda mi vida. Tener tiempo para interesarme en otras cosas. Lo que a mí me cambió la cabeza fue ir a estudiar a California en los años 60. Obviamente el impacto cultural y estudiar en una universidad como UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) a mí me hizo otra persona. Una vez que salís de la universidad tus inquietudes son otras y compaginaba un poco el tenis con esas inquietudes. Y el hecho de ser un poco bohemio tuvo un efecto negativo en mi tenis. Hubiera sido definitivamente mejor jugador profesional sin haber incursionado quizás en California. Porque en esa época hubo todo un renacimiento de drogas, sexo y rock and roll por así decirlo, muy influenciado por Bob Dylan, el LCD y una manera de pensar. El tenis es un deporte que te consume mucho tiempo y no te permite hacer una vida abierta. Entonces todo eso afectó. En ese momento yo no tenía un entrenador que me aconsejara y me perdí un poco tenísticamente hablando, pero no el desarrollo mío como persona.

Fotos: Gerónimo Galeano

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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