Fabián Della Marchesina: “Que se haya ido Lewin es una derrota”

El Polaco, ese jugador que brilló en el ascenso, se sienta con Golero para hablar de su función en Temperley, la lucha contra las barras, los pibes y las inferiores, y una anécdota en la Venezuela chavista. La pelota siempre al 7.

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La última cancha del predio que alquila Temperley es el escenario para que un gambeteador nato, de esos que ya no quedan, se arme de paciencia y les explique a los pibes, por donde va la mano.

Una planilla, un silbato y un par de pelotas son el decorado de un entrenamiento de la categoría 2002 del Celeste, en donde el Polaco no para la práctica hasta que no se equivocan en un par de pases seguidos. Él sabe que es difícil jugar en esa cancha tan dispareja y con el pasto alto, no apta para pibes de 14/15 años. Todos a tomar agua de la única canilla que hay y a charlar.

Fabián Della Marchesina, aquél volante exquisito del ascenso argentino, que supo ser figura de Excursionistas, hoy es entrenador en las inferiores de Temperley y trata de rescatar los valores del potrero, su división juega con un enganche. Quizás por nostalgia de sus tiempos como jugador o por querer rescatar lo que aprendió, la pelota siempre al 7. “Los chicos son más dóciles y es como si fueran mis hijos. Trato de que aprendan de todo, como manejarse en la vida y que pueda ser ejemplo de eso. Llevar inferiores me gusta, trabajar con los chicos, pero a todos los técnicos que estamos en formativas nos gustaría dirigir Primera, porque es otra presión, pero también es otro el premio”.

polaco-6Los chicos entienden mucho y asimilan todo lo que uno va dando, por suerte cumplen con la principal función que les damos, que es “dársela a un compañero siempre”.

Estuvo un rato largo hablando con los pibes y tratando de hacerles entender que no deben correr tanto, sino mejor, como lo hacía cuando jugaba…

-¿Qué te gustaba hacer en una cancha?

-Estar en una cancha y tocar la pelota, llevarla, dársela un compañero y que te la devuelva es una sensación incomparable. Igualmente lo que más me gustaba es dar un pase gol, mucho más que hacerlo uno mismo.

El Polaco, como lo conocen todos por acá, está entrenando en un club que en las últimas semanas se vio sacudido por la renuncia de su (ex) presidente, Hernán Lewin, amenazado por la barra del club por no darle dinero para sus negocios.

“No me llama la atención, porque uno está siempre, conoce el club y cualquiera pude ver lo que se hizo, en infraestructura y en el logro de estar en Primera. Al hincha de corazón, al socio verdadero le dio bronca que un presidente como Hernán (Lewin) se tenga que ir por gente que no quiere al club, que hacen negocios y no son hinchas de Temperley. Hablas con cualquiera  y estando de acuerdo o no con la dirigencia, apoyan masivamente al presidente”. “Que se haya ido Lewin es una derrota”.

“Hernán no quería ser como Cantero, que lo dejaron sólo. Me enteré de la salida de Hernán por las redes sociales y me dio una gran tristeza saber que no iba ser más parte del club. Las barras están en todos los clubes, pero nunca se toma una decisión - de quién tenga que tomarlas - para terminar con el problema. Ahora fue Temperley, pero luego asumirá un nuevo presidente y todo va a seguir igual.

“Hernán hizo una muy buena gestión en el club, tener que estar amenazado por la barra, que llamen a tu casa, que hostiguen a tu familia por hacer bien las cosas, prefiere cuidar a los suyos y guardarse”.

Este protagonista de las formativas de un club también en re-formación por lo institucional, fue un enganche/mediapunta/delantero, de los más técnicos que se vieron por las divisionales del ascenso argento. Brilló con la casaca de Excursionistas, jugando casi 300 partidos, y despidiéndose de todo el público del Bajo Belgrano con un partido a los 40 años, donde todavía los vientos soplan fuerte.

El día de mi despedida (vs Liniers en agosto del 2011) vino toda la familia, entré a jugar unos minutos y no creí que me iba a emocionar tanto, no se explica, se siente. Del partido no me acuerdo mucho, pero sí de la fiesta que armó la gente, con una cena posterior en donde se llenó el club, fue un momento perfecto.

“Todos los momentos me los acuerdo como si fueran hoy, la entrada en calor, las dudas si iba a jugar unos minutos o no ya que era suplente, cuando entré y toque la pelota por última vez en mi vida con una de las camisetas que más amé en mi vida”.

El día que se despidió del fútbol profesional dijo: “Este es el día que más recordaré de toda mi carrera, sobre todo, por el cariño que me brindó la gente del club”, con lágrimas en los ojos y visiblemente emocionado.

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Venezuela Zulia FC 2006

“Fuimos con un par de argentinos, creo que lo fundaron ahí…”

Della Marchesina nos cuenta con lujo de detalles, como son los entrenadores de un futbol semi profesional y el porqué de jugar en Zulia FC.

“Los clubes se manejan por gobernación o alcaldía. En Maracaibo, alcalde era chavista y esa ciudad contaba con dos clubes: el Maracaibo y el ItalMaracaibo. Cuando llegué, nos enteramos que el gobernador Rosales del Estado de Zulia (que contiene a Maracaibo), era el único gobernador en contra de Hugo Chávez. Pero como Zulia maneja el Lago de Maracaibo, donde están las mayores exploraciones de petróleo, ejerció presión y creó el Zulia FC.” El asesor principal del club en ese entonces era César Farías, luego técnico de la Vinotinto.

“Farías me había venido a buscar cuando jugaba en Estudiantes de Caseros, cuando jugamos la semifinal contra Central Córdoba e hice un buen partido, era para ir a Deportivo Táchira, pero no se dio, quedó el contacto y cuando fue asesor, me llevó al Zulia FC”. Y así fue el Polaco, con su tranquilidad a cuestas, con una valija llena de ganas de subirse a un avión para llegar y gambetear, esta vez en otro país.

“Cuando llegamos, los jugadores no comían, se entrenaban cuando podían, estamos un poco de guías, imagínate que nos hacían concentrar para que los jugadores venezolanos no salgan de joda”

Fabián tiene miles de anécdotas de ese tiempo por tierra chavista, especialmente las que tienen que ver con el amateurismo de la liga venezolana…

“Lo técnicos pagaban para dirigir en primera y ellos negociaban trayendo los refuerzos”.

“Si no gustabas en un par de partidos, te echaban y no te querían pagar, parecía el Lejano Oeste”.

“Hacíamos amistosos entre equipos venezolanos, y los técnicos se robaban los jugadores entre ellos, jugabas un tiempo para cada equipo, todo poco normal para nosotros”.

“Me fui porque me tenía que quedar a esperar para que me elija algún gobernador para ir a primera división”.

“Fuimos a jugar contra Barinas, donde era gobernador el hermano de Chávez, hicimos un gol de 30 metros afuera del área, no había chance de que lo anularan. Hicimos 3 goles más, pero nadie sabe porque los anularon”.

Fabián nos cuenta que en esa suerte de guía para los jugadores locales, les enseñaban a enojarse por perder… “ellos estaban contentos porque habían perdido 1 a 0, y los argentinos que estábamos, no podíamos comer bien ni descansar, porque no nos gusta perder”.

Della Marchesina, el mueblero

“Es más fácil tirar un caño que hacer un ropero”, esa frase la tiró como uno de sus regates, apenas jugó su último partido oficial con la camiseta de Excursionistas. Pero no fue una frase al azar, Della Marchesina se dedicó mucho tiempo a la carpintería.

-¿Por qué la carpintería?

-Cuando era chico, tenía un amigo que trabajaba en un taller puliendo muebles de algarrobo, un día al volver del colegio empecé, un poco por necesidad, un poco por juego y aprendí mirando. Mucho tiempo trabajaba en un taller y entrenaba. “Cuando volví de Venezuela, con la única plata que me dio el futbol, decidimos en familia, invertir en una mueblería del algarrobo, con muebles a medidas y todo que hacía yo”.

Luego, pasó el tiempo y el Polaco dejó la mueblería, vendió las máquinas y se dedica full time a las inferiores de Temperley. Aunque a veces despunta el vicio: “me puse a hacer todas las mesas de computación para que puedan usar los chicos del club”.

Fotos: Gerónimo Galeano

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Rafael Alarcón

Periodista. Productor de televisión. Me fascinan las historias que no se deben contar. 1/3 de Golero. ralarcon@golero.com.ar

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