Romina y Gustavo: El amor gambetea a la muerte

He aquí, en Revista Golero, una historia de amor. Puro, pleno. Amor que sirve para poder luchar. Lucha que sirve para poder vivir. Vida que sirve para poder amar. Romina Mogavero es la esposa de Gustavo Sever, ex jugador de fútbol. Ella fue durante varios meses el sostén que le faltaba a él, ya que estaba cayendo en manos de un Accidente Cerebro Vascular. Pero gambeteó a la muerte y está luchando para poder vivir y seguir enseñando valores a chicos que van a jugar al fútbol.

Accidente Cerebro Vascular isquémico por disección de carótida. Muerte de una zona del tejido cerebral como consecuencia de la falta de oxígeno y sangre en el cerebro debido a la obstrucción de una arteria. Ese es el diagnóstico y la terminología médica para lo que le pasó a Gustavo Sever hace casi un año. En simples palabras, se cerró la arteria y dejó de subir sangre y oxígeno al cerebro. La muerte acechaba en esta familia que la luchó y la sacó de su vocabulario.

Charlamos con Romina Mogavero, mujer de Gustavo que se pone los cortos y las canilleras para salir a jugar todos los días un partido mano a mano con la vida.

-¿Cómo, dónde y qué estabas haciendo cuando Gustavo se accidentó?

-Me acuerdo que nos fuimos a ver una película con mis dos hijos y Gustavo. Fue el día de la tormenta de Santa Rosa y decidimos pasarla juntos. Cerca de la una de la madrugada escucho un ruido y cuando pienso que alguno de los chicos se había caído de la cama, me encuentro con Gustavo en el piso. Me di cuenta que algo raro pasaba porque no se podía mover y tenía el habla raro. El sábado 27 de agosto de 2016 cambió todo para siempre.

-¿Qué hiciste?

-Pensé que era una broma, pero cuando noté que le costaba incorporarse, vi que era en serio. Carnet de la obra social, a llamar a la ambulancia y a mis papás para que se queden con los chicos.

-Luego de todo este tiempo transcurrido ¿cómo ves a Gustavo? ¿Cómo te ves vos?

-Nunca sabes cómo vas a reaccionar en un momento así. La realidad es que desde que pasó el episodio, nada ni nadie nos hacía pensar que íbamos a estar tan mejorados como lo estamos ahora. Los partes médicos eran malísimos, desalentadores.

Una de las primeras conversaciones con el médico fue: “Los casos de ACV como este tipo, tenes que estar contenta si se despierta”. Gustavo se sentaba y se caía, no se podía mantener erguido. Era desesperante. Hoy por hoy, está caminando, aunque le falte la operación de la plaqueta en el cráneo, sigo siendo su pierna izquierda. Trato de estimularlo todo el tiempo, la recuperación de Gustavo no pasa por 30 minutos de gimnasia por día, el cerebro debe estar trabajando continuamente.

“Trato de que sea independiente en cosas básicas como bañarse o vestirse”.

-En algún momento… ¿pensaste que se moría?

-Seguro. Antes de la primera operación (ese mismo sábado a la madrugada), el médico me dijo: “andá y dale un beso de despedida”. Muy angustiada, entré queriendo que no me viera y Gustavo estaba despierto, me reconoció y le dije: “Ponete bien que vamos a ir pronto a casa” y él me respondió muy tranquilamente: “obvio”. Siempre estuvo seguro de salir, aunque las chances eran pocas o nulas. Lo primero que hizo fue escuchar, luego balbucear algunas palabras, luego hablar y por último abrió los ojos.

-¿Te preguntaste por qué Gustavo?

-Al principio insulté muchísimo, me enojé con cuanta religión había. Gustavo toda su vida hizo deporte, nunca fumó un cigarrillo ni por curiosidad. Siempre hizo todo de manual para cuidarse. Me pregunté muchas veces por qué. Creo que “Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros”. Nos tocó a nosotros y le damos para adelante para mejorar día a día.

-En este partido de la vida… ¿de que juegan los hijos?

-Los chicos son geniales, tienen una capacidad de acomodarse a la situación. Saben todo lo que pasó, sin crueldad. Cuando lo fueron a ver, sabían con que se encontrarían, con un papá con la cabeza hinchada, con que le costaba mover una mano, con qué hablaba mal, y lo fueron incorporando a tal modo de que ya ayudan en la recuperación. Fueron cinco meses de que solo nos vieron los sábados a la tarde un rato porque yo estaba toda la semana en Escobar. Gustavo Sever estuvo internado en el Instituto FLENI de dicha localidad bonaerense.

-¿Qué es lo que le falta a Gustavo para estar sano?

-Ahora viene una operación llamada craneoplastía, que es una intervención para poder descomprimir el cerebro y tratar de que no se lastime “hacia dentro”. Lo que se le hizo hasta ahora es retirarle una parte del cráneo, del lado derecho, donde tuvo el accidente. Gustavo tiene un poco de hundimiento de cabeza, cuando se termine de deshinchar el cerebro producto del ACV, se le realiza esta craneoplastía, que consiste en colocar una plaqueta para reemplazar lo que sacaron y que vuelva a tener forma su cabeza. Es una operación relativamente sencilla, con los riesgos normales de operar cerca del cerebro.

-Gustavo es un ex jugador reconocido en el ascenso, ¿alguien se acercó para ayudarlos o al menos saber qué necesitaban?

-Apareció gente que nunca nos imaginábamos. Desde dirigentes hasta hinchas de los equipos donde jugó. Se acercaban a la clínica a dar una palabra de apoyo, a regalar una estampita, a dar un saludo. Creo que toda la buena energía de los hinchas lo ayudo. Los jugadores de Quilmes y San Telmo acercaron camisetas firmadas por el plantel por si necesitamos subastarlas para conseguir dinero, la fundación de ex jugadores del club cervecero asumió una campaña de ayuda, al margen del tema económico, se acercaron hasta la clínica sólo para estar acompañado, para que se sienta menos enfermo. Todo eso hizo que la estadía se haga más corta.

Estábamos terminando la entrevista con la heroína de esta historia, y al fondo se escucha la voz de Gustavo que pide hablar. Romina nos avisa que el jugador quiere contar algo y como cuando estaba en una cancha, nos encara y dice: “Gracias por llamar, por acordarse, hablaste con el hombre de la casa”, se ríe, nos reímos y esa broma es un fiel reflejo de cómo está hoy.

“Estoy feliz de estar en casa. Estuve muchos meses afuera y la verdad que se hizo muy duro”.

-¿Qué estás haciendo?

-Viendo fútbol, amargándome por cómo juega Quilmes.

-Mucha gente del fútbol se acercó ¿cómo te ayudó esto?

-Fue especial que muchos estén cerca, para dar una mano y ver si necesitaba algo. Una sorpresa de algunos que hace mucho no veía. Hubo varios, pero en especial, los compañeros de juveniles de Quilmes - Sever dirige en las inferiores del club -. A veces deben pasar estas cosas para que uno se dé cuenta de que la gente lo quiere. Unos meses atrás no pensé que iba a poder hablar y estar bien.

-¿Tenés ganas de volver a dirigir y estar en una cancha?

-Me encantaría seguir con los chicos en el club.

Firma: Gustavo Sever. Un ex jugador de fútbol, que lucha por su vida.

Fotos: Facebook Romina Mogavero

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Rafael Alarcón

Periodista. Productor de televisión. Me fascinan las historias que no se deben contar. 1/3 de Golero. ralarcon@golero.com.ar

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