“Si se firma un contrato, hay que cumplir”

Sergio Hipperdinger es un caso testigo de los manejos en el fútbol argentino. Sin cobrar, no pudo pagar el alquiler del departamento para vivir y se tuvo que ir, no tenía donde vivir y un hincha lo alojó un par de meses. Increíble. O no tanto, en el fútbol argentino.

No tener plata es complicado en el mundo que vivimos hoy. No tener trabajo, quizás es peor, tener trabajo y que no te paguen, se convierte en una situación complicada. En el ambiente del fútbol se cree que todos los jugadores son millonarios, salen de fiesta con modelos. El resto -que es la inmensa mayoría- vive al día con el sueldo de su trabajo, como cualquier empleado. El problema arranca cuando vos trabajas y no cobras nada de nada en ocho (8) meses porque a alguien no se le ocurre pagarte.

En Quilmes esto viene pasando hace tiempo y muchos jugadores se van yendo “libres por la deuda”, o sea, como no cobran lo que les corresponde por trabajar, son “libres” y pueden elegir destino y club para seguir jugando al fútbol.

Sergio no tenía que comer, entonces iba a la pensión del club, donde están los pibes (como él) que sueñan con llegar a Primera y en ese lugar, donde estuvo tantos años, seguía comiendo el guiso que le traían para poder practicar con el estómago lleno. Primera División, dicen.

Sergio Hipperdinger hoy está en Portugal jugando al fútbol. Es delantero del SC Freamunde en la segunda división portuguesa. Tuvo la amabilidad de charlar con Revista Golero desde el país lusitano para contarnos más de su historia.

-¿Cómo llegaste a Portugal?

-Muy simple, un amigo jugador tenía un contacto acá, me vieron, les pasé mis datos y me vine. Acá estamos.

-¿Cómo estás en este nuevo club?

-La verdad es que estoy muy cómodo, me tratan muy bien y me voy adaptando al lugar y al fútbol de acá. Estoy entrando seguido y tengo ganas de hacer goles. Tengo un año de contrato con SC Freamunde.

-Por tus redes sociales, sos muy seguidor de Quilmes, ¿Qué sentiste cuando el club te dejó de pagar?

-Amo a Quilmes, es mi casa, es mi club. Pero fue una situación durísima, todo fue pasando porque el club estaba manejado por personas que no querían a Quilmes, sólo querían hacer sus negocios.

-¿Te hubiese gustado seguir en el club cuando cambió la dirigencia?

-Sin dudas me hubiera gustado seguir con la nueva gente que asumió. Son hinchas verdaderos del club y eso es lo más importante. Si me llaman, puedo volver a jugar cuando quieran.

-¿Recibiste ayuda de Agremiados o de la dirigencia? ¿Alguien se comunicó con vos?

-Fui ayudado por los compañeros del plantel y en el gremio me fueron guiando también. Todos me dieron una mano, pero rescato a Chirola (Sebastián) Romero, Chapu (Rodrigo) Braña, Leonel Bontempo y Lucas Suárez. Y desde luego, del hincha que ya es un amigo, que me dio casa para convivir unos meses.

-¿Cómo un jugador llega a vivir a la casa de un hincha?

-El dueño del departamento donde alquilaba me había bancado siete meses, no le puedo decir nada.

Pero claro, toda historia tiene su lado positivo, y un socio de Quilmes preocupado porque uno de los jugadores no tenga donde vivir, le ofreció su propia casa para alojarlo junto a su familia hasta que se pueda resolver la situación: "Fue una situación muy extraña, la de vivir con gente que no conocía, pero me trataron realmente bien".

A más de 11.000 kilómetros de distancia de su Chaco natal, donde todavía vive su familia, se encuentra Hipperdinger, tratando de ganarse el mango jugando a la pelota…

A la distancia y con el tiempo, la situación recrudeció y Sergio no es un caso aislado, cuando hay muchos planteles de todas las categorías que no cobran hace varios meses…

-¿Cómo ves el conflicto actual del fútbol argentino?

-Es una situación difícil la que está pasando el fútbol argentino. Lo de los jugadores de Quilmes de ese momento no es lo mismo que ahora, que quizás se sumen otros motivos. Lo nuestro fue dirigencial de ese momento. Ojalá se arregle pronto.

-¿Los jugadores tienen alguna culpa? ¿Firman contratos que saben, serán díficiles de cobrar?

 -Si se firma, hay que cumplir y listo.

Sergio Hipperdinger vivió en un año todo lo malo que tiene el fútbol, no tuvo que comer ni donde dormir. Pero lo toma con distancia y trata de seguir haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol para vivir.

Fotos: Twitter @sergiohipperdin

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Rafael Alarcón

Periodista. Productor de televisión. Me fascinan las historias que no se deben contar. 1/3 de Golero. ralarcon@golero.com.ar

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