Yamil Peralta: “No creo estar en Tokio 2020”

25 años de vida, once de boxeador y ocho en la Selección argentina. Yamil Peralta, se entrena en el Cenard junto a Los Cóndores, con la ilusión intacta de conseguir su sueño de ser campeón del mundo. Confiesa que la eliminación en Río 2016 fue un golpe duro que recién ahora está aceptando, siente que ya es momento de ser profesional y además tiene otro objetivo: terminar el secundario.

-Cuando perdiste en 2012, en Londres, dijiste que te había quedado una espina clavada por la forma en que perdiste. ¿Qué sensaciones tuviste después de lo que te pasó en Río?

-Lo del 2012 fue algo que no me esperaba. A los 20 años conseguí clasificar a una olimpiada y la verdad es que yo sentí que la gané esa pelea. Un montón de gente lo sintió y yo me quedé con esa espina clavada. En Río sentí que iba a ir con todo en busca de la medalla, pero fueron tantas las ganas y la fuerza que tenía que me terminó saliendo todo para atrás. Recién ahora estoy empezando a entender que las cosas pasan por algo y si no se dio tengo que seguir entrenando, haciendo mis cosas. Cada vez que hablo de eso me agarra un dolor en el pecho que me da ganas de dejar el boxeo, todo el esfuerzo que hice en estos cuatro años. Pero eso me está haciendo más fuerte para entrenar con todo y empezar a mirar para adelante.

-Después de la pelea con Savón dijiste “ahora hay que lavarse la cara, secarse las lágrimas y seguir para adelante”, ¿te ves en Tokio 2020? ¿tenés ganas?

-La verdad ya no creo estar en Tokio. Son cuatro años más. Sacrifiqué muchos años, ya son ocho de Selección donde me pasaron muchas cosas y donde me pude haber hecho profesional y hoy podría estar teniendo mi casa, mi auto, estar bien económicamente y son muchas cosas que dejé a cambio de todo eso. Yo me copé con esto, quería la medalla olímpica con todo mi corazón y no se me dio.

-¿Te arrepentís de haber estado todo ese tiempo en la Selección y no haber hecho un futuro económico para vos y para tu familia?

-No, no me arrepiento de nada porque las cosas pasan porque tienen que pasar. Por ahí sumé demasiada experiencia en estos ocho años que por ahí como profesional no los hubiese juntado. Pero todo tiene también su ciclo y si se podría hacer profesional y competir en las olimpiadas como hicieron en Río lo haría. Pero que pase lo que tenga que pasar. Hablé mucho en estos cuatro años y me salió por atrás. Hoy estoy decepcionado, pero también sé que la carrera sigue.

-Entonces ahora ya tenés ganas de pelear profesionalmente.

-Estoy viendo eso. Por ahora estoy peleando en Los Cóndores y veremos que es lo que llega. Cuatro años es mucho, a no ser que arreglemos algo con la Selección y la Federación. Vos fíjate que nosotros llegamos de Río y nos sacaron la beca. Yo me tuve que ir a vivir a la casa de un amigo, que se re copó y me prestó su lugar, mi hermano está viviendo en un garage y esas son cosas que duelen que la gente por ahí no sabe. Yo veo que tiran comentarios para abajo a los boxeadores de la Selección y a ellos los llaman una semana antes, hay muchas cosas que pasan adentro que no se conocen. La gente solamente critica por lo que conoce. Es como cuando critican a Messi. ¿Qué sabés lo que pasa ahí adentro? O los problemas que tienen. No digo que somos Messi, pero lo doy como ejemplo.

-¿Te dieron una explicación de por qué les sacaron la beca?

-La verdad que no, me parece que en ese momento se la sacaron a todos los deportistas. Eso tengo entendido o es lo que nos dijeron a nosotros. Nosotros no trajimos un mal logro. Conseguimos un diploma que es estar entre los mejores ocho del mundo. Apostamos a que todo salga bien. Nosotros estamos en nuestro camino, yo estoy en el mío y esta vez más fuerte que nunca.

-Y qué opinión tenés de lo que pasó antes con la creación del ENARD? ¿Los ayudó?

-Estos cuatros años el ENARD se portó muy bien, también la Secretaría de Deportes. Ahora también porque nos volvieron a dar la beca. Pero no es culpa de ellos tampoco. Es una cosa mía interna de que cada cosa tiene su ciclo y por ahí ya no son las mismas ganas. Y necesito un cambio.

-¿Qué te motiva venir hoy a entrenar? ¿Cuál es tu fuerza interna?

-Primero que nada lo que me motiva es el boxeo. Lo amo desde chico que miro la tele y que le dije a mis viejos “yo quiero ese cinturón de campeón del mundo” y que ellos no me dejaban. Pero yo me escapaba para ir a entrenar y esas ganas siguen creciendo. Y después mi familia, que en las buenas y en las malas son los únicos que están. Mis amigos, que están contados con los dedos de una mano y que son de fierro. Porque antes de las olimpiadas tenía montones de amigos y después quedaron pocos. Los de esta mano (señala su mano derecha).

-Hace poco diste una nota y dijiste que querían terminar el secundario porque a tu mamá siempre te lo pidió, ¿qué llega primero, el título secundario o el de campeón del mundo.

-Y… lo veo más difícil al título de secundario (risas). Pero los voy a cumplir igual a los dos. Mis viejos siempre me jodieron con eso y es algo que si tendría hijos también les diría lo mismo. Que me gustaría que terminen la escuela más que nada por la enseñanza desde la familia que son las cosas que te dejan y no les pediría nada más.

-¿Cómo empezaste a boxear? ¿Fue difícil el proceso hasta llegar al nivel que estas ahora?

-Como todos los boxeadores. Me levantaba a la mañana, me iba a correr, agarraba mi bolsito y me iba hasta Caseros. Me colaba en el tren, me tiraba por el costado y salía por atrás. Así un montón de años hasta que un día me vieron en un campeonato que salí campeón y ahí entré a la Selección. Pero como todos los amateurs. Esto es a pulmón. Cuesta, todos tenemos familia, necesidad, pero está en uno querer llegar. Si uno habla mientras el otro corre no lo va alcanzar nunca.

-¿Cuándo te ves peleando de forma profesional?

-Ya estamos listos para pelear contra cualquiera. En las olimpiadas hay mejores boxeadores que tantos profesionales que se ven en la tele. Como Mayweather que en su momento compartió medalla con Chacón o todos los argentinos que fueron a una Selección o a un JJ.OO crecieron bastante rápido. Hoy está Fabián Maidana subiendo para arriba, Brian Castaño es campeón del mundo y así me quedan varios. Pero son todos boxeadores que pasaron por la selección.

-¿Te es difícil conseguir rivales por tu peso (hasta 91 kg.)?

-Siempre fue difícil conseguir rivales. Hasta para entrenar. Para guantear ya es difícil conseguir boxeadores de tu peso y para pelear olvidate. En Argentina no peleo más como amateur porque tenés que salir afuera si o si y uno encuentra la experiencia arriba del ring. A otros boxeadores extranjeros los llevan a otro país a guantear, pelear en miles de torneos y eso es lo que falta. Yo considero que era mucho mejor que el cubano (Erislandy Savón), que fue por mi culpa que no gané. Pero también ellos viajan a todos lados, pero por eso me da bronca. Acá no guanteamos nada. La última semana antes de Río fuimos a Mendoza a guantear con los cubanos y los superamos a todos. Y arriba del ring con un montón de gente no se me dio como lo hice antes.

-¿Y qué es lo que le falta al boxeo argentino para tener tres o cuatro campeones del mundo y llegar a una medalla? ¿Experiencia, infraestructura, buenos profesores?

-Primero tiene que estar el sueño del boxeador de querer salir campeón y que haya entrenadores que quieran sacar campeones. Ahora la modalidad es que todos quieren ser boxeadores y ganar una moneda del boxeo. Que haya técnicos como antes que se metían en los problemas de los boxeadores. Porque la vida nuestra es difícil, como la de todas las personas, pero se hace un poquito más complicada la de los boxeadores. Ahora los entrenadores buscan el billete y nada más. Es lo que creo. Pero cuando se junta un buen técnico y un boxeador que tiene ganas se puede llegar.

-¿Y vos desde adentro pensás que el boxeo sigue teniendo esa mala prensa de que los boxeadores son más cercanos a los malos hábitos que en otros deportes o lo ves distinto?

-Siempre está desde afuera esa discriminación, pero también hay mucha gente que quiere a los boxeadores por eso mismo. Entonces uno tiene que ponerse en lo suyo. Si uno es constante y le da para adelante con esfuerzo y humildad se llega a todos lados. Si está el sueño seguramente que va a llegar y lo que yo quiero es ser campeón del mundo.

Fotos y edición de video: Gerónimo Galeano

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Yamil D'Addato

Periodista. Productor de radio y TV. Buscador de historias, a veces las encuentro. 1/3 de Golero. ydaddato@golero.com.ar

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